Mostrando entradas con la etiqueta José Curbelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Curbelo. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de febrero de 2011

A Manuel Dorrego


Manuel Dorrego (Parte 1)
Cargado por elortiba. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.
Argentino, Americano,
En la idea y en los hechos
Impulsivo y corajudo,
En los embates guerreros
Recibió sendas heridas,
En Sansana y Nazareno
Y le pidió a sus soldados
Para seguir combatiendo
Lo alzaran sobre el caballo,
Así fue Manuel Dorrego.

Temperamental en todo,
Bromista en los campamentos,
Pudo hasta indisciplinarse
Pero puesto en el gobierno
Supo muy bien dónde iba
En defensa de su pueblo
Ni emperador del Brasil,
Ni centralismo porteño,
Entreveraron las huellas
Que marcó Manuel Dorrego,

Cada vez que algún retazo
Perteneciente a este suelo
De las Provincias Unidas
Anduvo corriendo un riesgo,
Se alzó con su voz valiente
Reclamando ese derecho
Y por la soberanía
Él supo jugarse entero.
Así cruzó por la vida
Luchando Manuel Dorrego.

Por una América Unida,,
Compartía el alto sueño
Que tuvo Simón Bolívar
Desencontrado en el tiempo
Por intereses extraños
Ajenos al sentimiento.
De los hombres que lucharon
Y que hasta su sangre dieron
A veces incomprendidos,
Como fue Manuel Dorrego

Allá por el veintiséis
Diputado en el Congreso,
Defendía el derecho cívico
De los empleados a sueldo,
Excluidos de votar
Con el absurdo pretexto
Que el depender de un patrón
Ataría su pensamiento.
En defensa del humilde
Se alzó el verbo de Dorrego.

Del veintisiete al veintiocho
En su gestión de gobierno
Propulsó el federalismo
Que siempre fuera su credo.
Y cayó buscando luz
Entre las sombras envuelto;
No pudo montar de vuelta
Como lo hizo en Nazareno
Y en un trece de diciembre
Se apagó Manuel Dorrego.

Allí en la Estancia de Almeida
Se ordenó el fusilamiento,
Con un pañuelo amarillo
Sus ojos enceguecieron.
Cuando el padre Juan José
Lo acompañaba en silencio
Sonaron ocho disparos
Y quedó escrito en un pliego:
Besos para esposa e hija,
Que Dios proteja mi suelo,
Ahorren sangre de venganza...
Firmao' Manuel Dorrego.

Manuel Dorrego (Parte 2)
Cargado por elortiba. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.

sábado, 12 de febrero de 2011

Sin ladearme


Si no me hubiera criado
entre criollos verdaderos,
curtidos por los pamperos
y a soles fuertes tostados;
si nunca hubiera cantado
de un fogón al resplandor
o despreciera el calor
natural que hay en su brasa
renegando de mi raza,
ya no sería payador.

Si con aire intelectual
para aparentar ser culto
cantara ladeando el bulto
a mi ráiz natural;
si a mi acento regional
le destiñera el color,
o si mermara el fervor
que siempre al pueblo le doy
dejando de ser quien soy
ya no sería payador.

Si por ostentar más brillo
que mis brillos naturales,
con empaques doctorales
dejara de ser sencillo;
si me estraviara en el trillo
creyendo ser superior,
árbol sin hojas ni flor
que muestra sus ramas secas
con vanas palabras huecas,
ya no sería payador.

Yo hablo en el mismo lenguaje
que mis abuelos hablaron,
los que con sangre regaron
la imponencia del paisaje.
En mi sencillo mensaje
anda mi mundo interior,
sin precisar más honor
ni reclamar más fortuna
que el orgullo de mi cuna
de ser criollo y payador.

Pura cascarita


Demos valor a las cosas
que en nuestro andar han quedado
y que el tiempo ha respetado,
sean alegres o penosas.
Las espinas y las rosas
que la memoria renueva,
si ello sucede dan prueba
que el alma las resucita,
lo demás... es cascarita
que cualquier viento se lleva.

La vida no es un papel
con una cuenta corriente,
ni la riqueza aparente,
ni el lujo ni el oropel,
ni el hilo del carretel
que nos baja o nos eleva,
ni la fama aunque conmueva
nuestra vanidad marchita,
eso... es pura cascarita
que cualquier viento se lleva.

No es el título pomposo
que lo hace a un hombre importante,
si no logra a cada instante
un ademán generoso,
ni es el palacio lujoso.
Cuando un hermano en su cueva
frente al dolor se subleva,
quien se haga el sordo a su cuita,
pasará a ser... cascarita
que cualquier viento se lleva.

Confundimos los humanos
por natural arrogancia,
la verdadera importancia
con deslumbramientos vanos.
Podremos juntar las manos
haciendo una historia nueva,
siempre que el amor nos mueva
con su potencia infinita.
La demás... es cascarita
que cualquier viento se lleva.

viernes, 11 de febrero de 2011

Cantor de pueblo


Debe un cantor cuando canta
en la fuerza de su acento,
intentar que el sentimiento
vigorice su garganta,
con la savia de la planta
su sabor el fruto crea,
y para que dulce sea
el cantor, con sus tributos,
dará de su voz los frutos
con la savia de su idea.

Puede un cantor escalar
por suerte o por condiciones,
de la fama las regiones
y mil lauros conquistar.
Pero no debe olvidar,
cuando su canto transmite,
sea el pueblo quien medite
todo su mensaje humano.
Lo que se dice en el llano
en la cumbre se repite.

Quien cante con bizarría
deberá hacerlo gustoso,
desde el teatro más lujoso
a la humilde pulpería
deja el zorzal su armonía
aunque extraño nos parezca,
en la dulce sombra fresca
del monte que se levanta,
o en una pequeña planta
que al pie de la sierra crezca.

Ha de recoger halagos
salpicados con querellas,
y ha de tomar en las huellas
sus buenos y malos tragos.
Se irán sumando los pagos
sobre su senda bizarra,
con un canto por moharra
y como imbatible escudo,
todo el corazón desnudo
puesto sobre la guitarra.

lunes, 19 de abril de 2010

Rancho caído



Viejo rancho de terrón
me han dicho que te has caído,
ya no sos el tibio nido
que me abrigó de pichón.
Cuanto llegué la ocasión
retornaré a ese lugar,
sin pretender derrotar
el tiempo que nos golpea
y en el mundo de la idea
te volveré a levantar.

Cuantos recuerdos presiento
junto a mi menten andarán...
hasta mis padres que están
vivos en mis pensamientos.
Ya que los años y el viento,
han podido derrumbar,
la memoria de ese hogar
mi darle mis ilusiones
apuntalando emociones,
te volveré a levantar.

¡Cuántos se nos va perdiendo
si nos ganan los olvidos!.
El hogar, seres queridos,
despacios se nos van yendo.
Rancho viejo estoy sintiendo
que a tu lado debo estar.
Tus ruinas serán altar,
en donde a solas con calma,
por un instante en mi alma,
te volveré a levantar.

viernes, 18 de septiembre de 2009

De los caballos de la Patria (payada)


El caballo que ha llegado
con Don Pedro de Mendoza
sobre la pampa grandiosa
luego se ha multiplicado.
Traía un zaino colorado
que cuando desembarcó
junto al Riachuelo montó,
y pienso que fue el primero,
que resollando el Pampero
estas praderas cruzó.

En el suelo paraguayo,
cuando Artigas se moría
"traigan mi moro", decía
"quiero morir de a caballo".
Argentinos y uruguayos
ya conocen el porqué
hay que estribar con mas fé
cuando ya el final se advierte
que a un buen gaucho, ni la muerte
debe encontrarlo de a pie.

A caballo por Suipacha
con los gauchos de Balcarce
que amagando replegarse
volvieron de punta y hacha.
Con esos criollos sin tacha,
que al alerta del clarín
desde el lejano confín
en un galope nos llega,
el tostao de Santos Vega
y el blanco de San Martín.

En el galope o el tranco,
el paseo o el sacrificio,
el Palomo de Aparicio
tuvo alas de poncho blanco,
y en el centro y en el flanco
de las pampas solariegas,
se toparon en refriegas
para el mal o para el bien,
el oscuro de Pincén
y los blancos de Villegas.

Un moro de buena laya
montó Guemes y al comienzo,
un bayito en San Lorenzo
cayó bajo la metralla.
En la guardia el monte talla
un colorao, sangre e' toro;
como diciendo, atesoro
aquel corvo soberano:
va el rocillo de Belgrano
y Martín Fierro en su moro.

Y sin dejar nombre alguno,
porque el paisano sencillo
lo nombró por el rocillo,
el gateao o el lobuno,
el pangaré y el cebruno,
los ensilla la memoria
con un apero de gloria
y con las señas del pelo;
como el gaucho de este suelo
fueron sin nombre a la historia.