El indio tenía una china
celosa a más no poder;
en cuanto había viento norte
no le daba de comer.
Cuando él llegaba a las casas
pa dentrarle al locro guacho,
ya la china se lo había
comido con los muchachos.
De las juntadas de máiz,
de maní y el algodón,
llegaba lustroso el indio
y con plata a discreción.
Se empezaba a entumecer
y flaco de cuerpo y plata,
otra vez cardo y cicuta
por culpa´e la china ingrata.
La china tenía poder
en yuyo y trapo rezao;
el indio jué a verlo al cura
pero no dió resultao.
Le pegó pa la farmacia
y el " botica " muerto´e risa
le dijo: !lo que le falta
es una güena paliza!
Se le prendió al latagá
y desmaneó la sin hueso,
pero ella, con la conversa
le ganó a medio pescuezo;
" Ya ´tás desgraciao demás,
nos tenés abandonaos;
no tráis un par de alpargatas
ni cortesito jloriao !"
"! No se te puede ni hablar,
´tas demás adotorao !"
..! date con pueglera blanca
con tal que quedés callao ".
El indio tenía una flauta
pa entretención y sosiego:
"! Que tanto tocando´e balde !"
- le dijo - y se la echó al fuego.
De cuatro gurises, uno
salió de pelo dudao;
ganándole ella el tirón
ansí se lo había achacao:
"!Tanto saludar la gringa
me has enrubiao la tropilla!"
(el indio tragó el carozo
duro para ser semilla).
Cuando la china le dijo:
"!yo no te queriendo máj!"
él se lo contó a la flauta
y la flauta al latagá.
"Tontoyogos", "sarandises"
y "bravos ", en soledad,
la cáida ´el sol esperaron
pa lanciarlo sin piedad.
Se jué cuando ya la noche
se le hizo negra demás.
Un caminito de sangre
dejó la flauta en su andar,
hasta que un día de tantos
en una juntada ´e máiz,
vido una mazorca rubia
junto a su pecho asomar;
ojos azules llorando
lágrimas de hiel y sal,
boca tajeada en un: "!Pagre!"
y en el medio del maizal,
llenó su bolsa nochera
con sol de felicidad.
Mocobí firme, adelante,
y mocobí rubio, atrás;
en el medio iba la flauta
dele cantar y cantar.
Misterios tiene la sangre
que náides puede explicar.
Gringo se lo dió la vida,
Gringo lo viene a cuartiar.
! Cuasi con la noche encima
le vuelve el sol a brillar !
Miel lechigüana en la flauta
y un mocobí conversar:
"!Patrón… pa dos indios puros,
dos vasos de latagá !"
.............................
Vocabulario:
Latagá = caña, en mocobí.
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martes, 28 de diciembre de 2010
El hondazo
-¡Doña Griselda!...
-¡Qué!...
-Mire vecina:
mandemeló al muchacho,
pero que venga de honda pa la huerta
pa que me mate un pájaro.
Y allá va el gringo de pelito rubio
-piel de Judas de todo el vecindario-,
y en lo de 'ña Rufina -apuro y rabia-,
entra un poco de sol, y mucho barro.
-¡Aquél!... ¡Matalo!... ¡Negro sinvergüenza!...
¡Pegamelé un hondazo!...
¡Se me jué de la jaula en un descuido.
Con lo bien que lo trato!...
Mirá a la copa; todo altanería
con rebeliones de silbido en alto,
el tordo me miró como diciendo:
"¿Vos tirándome a mí, siendo un hermano"?
- Y de áhi...?
- Vea... No puedo Ña Rufina...
¡Cómo me está mirando!
- Su trompeta sin hiel!
- ¡Doña Rufina!
vivo es que hay que agarrarlo!
-No Barrabás; si se escapó no vuelve;
¡hay que matarlo!
En el cuero ancho y fuerte de la honda
la bolita de barro
comprensiva latió; cerré los ojos,
erré, y el tordo se escapó volando.
-¡Mándesemé a mudar!
-¡Doña Rufina!...
-¡Pa su casa, bellaco!
(y entró en un llanto convulsivo, mientras,
él silbó agradecido de lo alto).
¡Cuánta distancia y tiempo
van desde aquél hondazo!
¿Qué habrá sido del tordo defendiendo
su libertad de pájaro?
Lo que haya sido; soledades y hambre
pudo sufrir, acaso;
mejor es el imperio de la nube
que dormir y comer... pero enjaulado.
Tordo de mi niñez, hermano mío,
hombre, entendí la rebelión del canto.
El sol declina ya, pero no importa;
aun hay fuerza en mis alas... ¡te acompaño!
-¡Qué!...
-Mire vecina:
mandemeló al muchacho,
pero que venga de honda pa la huerta
pa que me mate un pájaro.
Y allá va el gringo de pelito rubio
-piel de Judas de todo el vecindario-,
y en lo de 'ña Rufina -apuro y rabia-,
entra un poco de sol, y mucho barro.
-¡Aquél!... ¡Matalo!... ¡Negro sinvergüenza!...
¡Pegamelé un hondazo!...
¡Se me jué de la jaula en un descuido.
Con lo bien que lo trato!...
Mirá a la copa; todo altanería
con rebeliones de silbido en alto,
el tordo me miró como diciendo:
"¿Vos tirándome a mí, siendo un hermano"?
- Y de áhi...?
- Vea... No puedo Ña Rufina...
¡Cómo me está mirando!
- Su trompeta sin hiel!
- ¡Doña Rufina!
vivo es que hay que agarrarlo!
-No Barrabás; si se escapó no vuelve;
¡hay que matarlo!
En el cuero ancho y fuerte de la honda
la bolita de barro
comprensiva latió; cerré los ojos,
erré, y el tordo se escapó volando.
-¡Mándesemé a mudar!
-¡Doña Rufina!...
-¡Pa su casa, bellaco!
(y entró en un llanto convulsivo, mientras,
él silbó agradecido de lo alto).
¡Cuánta distancia y tiempo
van desde aquél hondazo!
¿Qué habrá sido del tordo defendiendo
su libertad de pájaro?
Lo que haya sido; soledades y hambre
pudo sufrir, acaso;
mejor es el imperio de la nube
que dormir y comer... pero enjaulado.
Tordo de mi niñez, hermano mío,
hombre, entendí la rebelión del canto.
El sol declina ya, pero no importa;
aun hay fuerza en mis alas... ¡te acompaño!
Canoero viejo...
Canoero viejo, crioyo del pago
que por caminos de marejadas
quebraba el ala de tu sombrero por una brisa
te vas bogando...
Canoero viejo sentao a popa
con tu escopeta de un solo caño,
que en los temblores de las variyas
prendés el ojo con el fijazo...
Canoero viejo que andás en ancas
de tiempos güenos y tiempos malos,
que ponés curvas de sentimientos
cuando no hay otras, de taco a taco...
Silgador triste de la esperanza,
nubero bravo que vas yevando
rumbiando a estreyas, pa la ranchada,
una provista pa la patrona
y unas masitas pa los muchachos...
Canoero viejo que en los zanjones
cuando se cansan los juertes brazos,
tirás el grito p'al horisonte
como un chuzazo...
Espinelero de media noche
que jugás risas a los remansos,
y vistiás de humo las mosquitadas
y a perdigones, yacaresiando,
te hacés silencio, cayás la pala
sobre las cintas de los arroyos del lindo pago...
¡No andés tan solo canoero viejo,
yo te convido con unos tragos,
con mi guitarra pa entretenerte,
mientras rezonga mi mate amargo...!
Canoero viejo, crioyo del pago
que por caminos de marejadas
quebrada el ala de tu sombrero por una brisa
te vas bogando;
sos tan islero,
sos tan baquiano,
que cuando yegue t'último viaje,
sobre la popa de tu canoa
por los sanjones desconocidos
dormido y todo, canoero viejo
te irás paliando...
Canoero gaucho, tu embarcación,
yeve este güelta por los zanjones sanjavieleros
una provista del corazón...
Quien juera ceibo...
(Foto: "El Rodriguez" en flickr)
Un corazón de miel entre los ceibos
hicieron las avispas, gota a gota,
y el árbol se azucara hasta en las flores
y se hamaca contento en cada aurora.
Con su dulzor se cura la ronquera
la calandria cantora,
y con el agua hervida de su cáscara
curan males del pecho las palomas...
Blando de corazón, se lo arrancaron
y boyó en el arroyo hecho canoa,
en la que va popiando la gurisa
que en el taco se ha güelto mariposa.
Un boyerito, pedacito'e noche
por unos cantos le compró la copa,
y se arregló con el amigo viento
pa que le acune su pichón si yora.
Ansí yegaste a viejo, islero manso:
las entrañas de miel, cuna de auroras,
sueño liviano de chinitas lindas
que aguas abajo en el cariño bogan...
¡Quién juera ceibo al terminar el viaje
con un panal por corazón, patrona,
con un pichón en l'última ramita,
remedio de calandrias y palomas,
y taco ande se asiente una gurisa
que sin saber se ha güelto mariposa!

Un corazón de miel entre los ceibos
hicieron las avispas, gota a gota,
y el árbol se azucara hasta en las flores
y se hamaca contento en cada aurora.
Con su dulzor se cura la ronquera
la calandria cantora,
y con el agua hervida de su cáscara
curan males del pecho las palomas...
Blando de corazón, se lo arrancaron
y boyó en el arroyo hecho canoa,
en la que va popiando la gurisa
que en el taco se ha güelto mariposa.
Un boyerito, pedacito'e noche
por unos cantos le compró la copa,
y se arregló con el amigo viento
pa que le acune su pichón si yora.
Ansí yegaste a viejo, islero manso:
las entrañas de miel, cuna de auroras,
sueño liviano de chinitas lindas
que aguas abajo en el cariño bogan...
¡Quién juera ceibo al terminar el viaje
con un panal por corazón, patrona,
con un pichón en l'última ramita,
remedio de calandrias y palomas,
y taco ande se asiente una gurisa
que sin saber se ha güelto mariposa!
sábado, 25 de diciembre de 2010
El toro cáido
Dibujo: Eleodoro Marenco)
¡"Ta qué triste ser toro y estar cáido!
mirá muchacho el caranchal que baja,
pa vaciar las vertientes de bravura
del que jué empaque, corazón y estampa.
Su sino era topar; dar en la vida
contra las juerzas de su mesma laya,
y áhi lo tenés... peliando una agonía
contra el cerco de picos y de garras.
¿Que ansí no debía ser?
Talvez, muchacho...
pero la vida, al que lo agarra en mala
no lo voltea de golpe, 'tando juerte;
es remaliao y cáido que lo acaba.
Pal macho del quebracho en el derrumbe
es el último hachazo de la yapa;
y p'al toro de ley, l'armada negra
del caranchal que pa cegarlo, baja.
Sé que sos compañero de los libros
y por eso te he tráido hasta esta página.
No estudiés pa carancho, mi muchacho,
y si esa profesión te me tentara,
mejor darte por muerto que por hijo.
¡Un criollo... nunca despenó en las malas!
............................................
¡Tá qué triste ser toro y estar cáido!...
¡Tá qué lindo quedás con esa lágrima!

¡"Ta qué triste ser toro y estar cáido!
mirá muchacho el caranchal que baja,
pa vaciar las vertientes de bravura
del que jué empaque, corazón y estampa.
Su sino era topar; dar en la vida
contra las juerzas de su mesma laya,
y áhi lo tenés... peliando una agonía
contra el cerco de picos y de garras.
¿Que ansí no debía ser?
Talvez, muchacho...
pero la vida, al que lo agarra en mala
no lo voltea de golpe, 'tando juerte;
es remaliao y cáido que lo acaba.
Pal macho del quebracho en el derrumbe
es el último hachazo de la yapa;
y p'al toro de ley, l'armada negra
del caranchal que pa cegarlo, baja.
Sé que sos compañero de los libros
y por eso te he tráido hasta esta página.
No estudiés pa carancho, mi muchacho,
y si esa profesión te me tentara,
mejor darte por muerto que por hijo.
¡Un criollo... nunca despenó en las malas!
............................................
¡Tá qué triste ser toro y estar cáido!...
¡Tá qué lindo quedás con esa lágrima!
Chajá
Engüelto entre la ceniza
marcha el clarín del chajá,
centinela tranquiador
quejido del pajonal.
¡Lo que habrán visto esos ojos
tanto mirar y mirar!
¡Los vientos que habrán sentido
tanto volar y volar!
Es pesao pero va lejos
-carreta'e la inmensidá-
y dende lejos nos grita:
¡chajá...chajaí... chajá...!
Sube siempre dando güeltas
serenito en el bogar.
Por el camino del viento
¿quién se le pone a la par?
Es un pedazo de nube
que yeva adentro un puñal
y es un pedazo de arroyo
que se ha largao a volar.
Luto al pecho, güena espuela,
lindo poncho, alto mirar,
revisador de horisontes
con tranco de general.
Es tranquilo porqu'es grande
-lo grande es tranquilidá-
¡qué chiquitos dende arriba
nos ha de ver el chajá!
Sólo o en tropa es lo mesmo:
soledá en la soledá;
conviersa con sus hermanos
y en lengua triste el chajá.
Es tan gaucho y tan varón,
tan domador el chajá,
que con espuela en las alas
en ancas del viento va.
Dicen que en la noche Dios
prohibió que güele el chajá,
pa que de las Tres Marías
ninguna se alze al pasar.
Imaginaria del pago,
baquiano'e la inmensidá,
clarín perdiendo sus dianas
en el bravo pajonal;
acopiador de los vientos,
señor de la soledá,
patrón triste de la altura,
nube, arroyo, sos chajá,
ceniza del fogón gaucho
que se ha largao a volar.
¿Saben por qué siempre güelve
de la alto'el cielo el chajá?
Porque es mejor cielo el pago
y es su cuna el pajonal,
porque lo han nombrao los pájaros
en el monte, general.
¡Tu ala, tu espuela, tu diana,
quién los tuviera, chajá!
¡Quién juera ansí de altanero
hoy, que es gloria el aflojar;
hoy, que se busca l'altura
sin ese limpio volar,
hoy qu'el cristiano se arrastra
babiando su dinidá...
¡Quién pudiera ir a las nubes
limpio como vos, chajá!
marcha el clarín del chajá,
centinela tranquiador
quejido del pajonal.
¡Lo que habrán visto esos ojos
tanto mirar y mirar!
¡Los vientos que habrán sentido
tanto volar y volar!
Es pesao pero va lejos
-carreta'e la inmensidá-
y dende lejos nos grita:
¡chajá...chajaí... chajá...!
Sube siempre dando güeltas
serenito en el bogar.
Por el camino del viento
¿quién se le pone a la par?
Es un pedazo de nube
que yeva adentro un puñal
y es un pedazo de arroyo
que se ha largao a volar.
Luto al pecho, güena espuela,
lindo poncho, alto mirar,
revisador de horisontes
con tranco de general.
Es tranquilo porqu'es grande
-lo grande es tranquilidá-
¡qué chiquitos dende arriba
nos ha de ver el chajá!
Sólo o en tropa es lo mesmo:
soledá en la soledá;
conviersa con sus hermanos
y en lengua triste el chajá.
Es tan gaucho y tan varón,
tan domador el chajá,
que con espuela en las alas
en ancas del viento va.
Dicen que en la noche Dios
prohibió que güele el chajá,
pa que de las Tres Marías
ninguna se alze al pasar.
Imaginaria del pago,
baquiano'e la inmensidá,
clarín perdiendo sus dianas
en el bravo pajonal;
acopiador de los vientos,
señor de la soledá,
patrón triste de la altura,
nube, arroyo, sos chajá,
ceniza del fogón gaucho
que se ha largao a volar.
¿Saben por qué siempre güelve
de la alto'el cielo el chajá?
Porque es mejor cielo el pago
y es su cuna el pajonal,
porque lo han nombrao los pájaros
en el monte, general.
¡Tu ala, tu espuela, tu diana,
quién los tuviera, chajá!
¡Quién juera ansí de altanero
hoy, que es gloria el aflojar;
hoy, que se busca l'altura
sin ese limpio volar,
hoy qu'el cristiano se arrastra
babiando su dinidá...
¡Quién pudiera ir a las nubes
limpio como vos, chajá!
jueves, 23 de julio de 2009
Gritando a lo indio
Vengo a sacarme la vinchaporque soy indio de raza,
pa'tirar en el zanjón
melena, alarido y lanza.
Vengo en gatiao-avestruz
porque es bagual de confianza,
y un manchao sobre un manchao
hacemos juntos seis garras.
Vengo a hamacar camalotes
y a escuchar marejadas,
y a trabajar tierra greda,
y a comer una picana,
y a tirar el braserío
carpincho, sábalo, iguana,
porque soy indio...¡bien indio!
de vincha, alarido y lanza.
Vengo a bailar con mis chinas
en la tierra apisonada,
y a gemir con la acordeona
y a llorar con la guitarra.
Caigo al toldo de cacique,
con la flor de mis indiadas,
en un malón de punteos
metiendo verso en las cargas.
Vengo respirando costa
con estribera 'e confianza,
pa'tumbarme en las gramillas
y rajuñar mis barrancas.
Aquí estoy... sintiendo el pulso
del corazón de las aguas,
y en la lengua mocobisa
trenzao con una calandria;
y aquí estoy, de clina al viento
en el toldo de la raza
con un lenguaraz cautivo
que solloza en la encordada.
¡Soy indio...! No me avergüenzo
de ser un bronce que canta,
de comer potro y de alzar
pluma 'e ñandú en la tacuara.
Soy indio yacaresero,
corazón de lechiguana,
nutriero de los inviernos,
cahcarrero que con paja
va cocinando juguetes
pa' malvenderlos por caña.
Soy tape de "bola de uno"
que nunca conoció cama,
tordo que monta desnudo
sobre un en pelo'e confianza.
Soy un indio, soy un nadie,
cimarrón sin pial ni marca,
esquinero 'e los bolichos
donde las riendas se amarran;
muchacho de la carreta
colgao del plan de la caja,
ahogao de tierra en la seca,
lleno'e barro si ha cáido agua,
reseco si ando en verano,
tiritando en las heladas,
y siempre aguantando'e punta
sobre cada alto una carga.
¡Pero bueno... no me importa
porque soy indio de raza,
tape puro... y enterito
mocobí de cerda a pata!
Quiero que el viento a cachete
meintras manejo la pala,
vaya abriendo trompos huecos
en el plomo de las aguas.
Quiero sentir los crestones
que en escuadrón se abalanzan,
y en las cumbreras del cielo
ver limpio tendido'e garzas.
Quiero ver nidos y pájaros,
y un yacaré en las barrancas,
y miel color trenzas gringas
del ceibal desparramada...
¡Alisten una "sin fin"
sobre un telar de guitarras!
¡que resuelle la acordeona
desangrándose en chicharras!
ya están llegando mis chinas
con las cerdas engrasadas;
la indiada en el gramillal
está acostando sus lanzas,
y aquí el "sejo" en la cintura
retoza una tropa'e ruanas
con una marca que dice:
de "60"... y "paraguaya"...
Vengo a sacarme la vincha
porque soy indio de raza
pa'tirar en el zanjón
melena, alarido y lanza.
Caigo al toldo de cacique
con la flor de mis indiadas
en un malón de punteos
metiendo verso en las cargas...
¡Soy indio...no me avergüenzo!
¡Sanjavielero y de lanza,
que come carne de potro
y alza pluma en la tacuara!
¡Soy indio...soy indio puro
corazón de lechiguana,
un don nadie hecho de bronce
pero de un bronce que canta!
¡Soy tape yacaresero,
mocobí de cerda a pata!
martes, 21 de julio de 2009
Qué tendrás pago!
Chiflando una tonada en las totoras
y peinando el sauzal, retoza el viento
rempujando las crespas marejadas
que entre esquilas de espumas van muriendo.
Como pa' hacer brillantes ñanduceras
están las tres Marías en el cielo.
Se ha fundido una estrella y cae su chorro
como lágrima en arco entre el estero.
No pica; con plomada o sin plomada,
de espinel o pateja, da los mismo.
Van hablando en temblor las correntadas
y se duerme la liña entre los dedos.
Hay plata en el zanjón, en las escamas,
en la ristra brillosa 'e los anzuelos,
en el cuchillo de cortar camadas,
y en esa "bola de uno" del lucero
que se ha ceñido al corazón arisco
pa' que levante luces en el pecho.
¡Qué tendrás pago, que te quiero tanto
con tus chajás, tus brujas y tus esteros,
con los vellones de tus garzas blancas,
con el pico plateao de tus boyeros,
con tus garcitas moras que se visten
en tus jacarandases y tus cielos,
con tus torcazas llenas de ceniza,
con Juan Soldao, el de la brasa al pecho;
¡qué tendrán tus calandrias que me llaman,
tus chororoses y tu tordo islero,
y tus viuditas tristes y esa chispa
que dió el fogón pa' la brasita 'e fuego,
y qué tendrás, que entre mis noches pasa
siempre un arisco cardenal ardiendo!
¡Esos son tus gualichos en mi amargo,
ésa es la brujería que me has hecho,
ése es el espinel que le has tendido
pa' prender en sus ganchos al Mielero!
Soy de tus islas un timbó cualquiera,
y en tus zanjones, curupí a los vientos;
sauce embrujado de cualquier barranca,
y un llanto colorado entre tus ceibos,
y soy, por una herencia de la suerte,
con mi lanza en la voz, sanjavielero.
¡Muchas gracias, patrona doña vida,
que me has hecho zorzal. Estoy contento!
y peinando el sauzal, retoza el viento
rempujando las crespas marejadas
que entre esquilas de espumas van muriendo.
Como pa' hacer brillantes ñanduceras
están las tres Marías en el cielo.
Se ha fundido una estrella y cae su chorro
como lágrima en arco entre el estero.
No pica; con plomada o sin plomada,
de espinel o pateja, da los mismo.
Van hablando en temblor las correntadas
y se duerme la liña entre los dedos.
Hay plata en el zanjón, en las escamas,
en la ristra brillosa 'e los anzuelos,
en el cuchillo de cortar camadas,
y en esa "bola de uno" del lucero
que se ha ceñido al corazón arisco
pa' que levante luces en el pecho.
¡Qué tendrás pago, que te quiero tanto
con tus chajás, tus brujas y tus esteros,
con los vellones de tus garzas blancas,
con el pico plateao de tus boyeros,
con tus garcitas moras que se visten
en tus jacarandases y tus cielos,
con tus torcazas llenas de ceniza,
con Juan Soldao, el de la brasa al pecho;
¡qué tendrán tus calandrias que me llaman,
tus chororoses y tu tordo islero,
y tus viuditas tristes y esa chispa
que dió el fogón pa' la brasita 'e fuego,
y qué tendrás, que entre mis noches pasa
siempre un arisco cardenal ardiendo!
¡Esos son tus gualichos en mi amargo,
ésa es la brujería que me has hecho,
ése es el espinel que le has tendido
pa' prender en sus ganchos al Mielero!
Soy de tus islas un timbó cualquiera,
y en tus zanjones, curupí a los vientos;
sauce embrujado de cualquier barranca,
y un llanto colorado entre tus ceibos,
y soy, por una herencia de la suerte,
con mi lanza en la voz, sanjavielero.
¡Muchas gracias, patrona doña vida,
que me has hecho zorzal. Estoy contento!
miércoles, 10 de junio de 2009
¡Pájaros, a volar en libertad!

Barriendo brasas de sol
horneaba nubes la tarde,
y una ceniza caliente
volaban las garzas reales.
Puñaladas de alegría
tiraba un gurí salvaje
y cencerreaban los sapos
mientras en los timbosales
tartamudear de chicharas
-chismes de músicos leales-
maduraban las sandías
coloradas del paisaje.
Pasan de trote a galope
-por quererlo el que va encima-
cuatro cascos tamboreros
que su tarará repican.
Y un hombre enciende a rodajas...
rabia de fuerza felina
y arde en otra galopeada
con la polvareda encima...
Ya son diez llaves sus manos
abriendo sonora celda,
celda estrellada de pájaros
a los que explica en su lengua:
\\\" Salí zorzal andariego,
salí calandria costera,
buscá rumbo tordo arisco
que está naciendo una estrella;
enancátele a los vientos
Juan Soldao de las isletas,
metele ala cardenal,
puertía cabecita negra.
Vuelen todos en bandada,
salgan tuitos de la celda,
no quiero canto encerrao,
a volar, torcaza vieja.
Quiere ser libre el que es pájaro
-no tiemble doña boyera-
Quiero ver cantores libres
vuélvanse pa´la querencia
respiren vientos costeros
pero no dende una reja.
Quiero ver cantores libres
en tus cuatro rumbos tierra
porque sin la libertad
el alma del mundo está muerta.
Quiero ver cantores libres
vuélvanse pa´la querencia
respiren vientos costeros
pero no dende una reja.
Quiero ver cantores libres
en tus cuatro rumbos tierra
porque sin la libertad
el alma del mundo está muerta.
Si tenés cachorro.
En este punto se oyó
suspiro de hembra en la rueda
y a la voz de su patrón
secretiándole las cuerdas:
“Si tenés cachorro,
esperá que crezca
pa' verlo costero,
rumbeador pa' el pago,
mocobí enterito,
y esperá que cambie
su voz pa' que cante:
no hay en todo el mundo
pago como el mío,
porque hay esperanzas
en todos sus montes
y cielos, estrellas
toldando sus nidos;
porque sus zanjones
cantan cuando lloran,
lloran cuando cantan
sus rezos en indio.
No hay en todo el mundo
Pago como el mío...
Si tene´s cachorro
-Dios te lo conserve-
llevalo a tu río;
tocá su moyera
con agua fresquita
pa' darle bautismo,
y busca dos guenos
cantores del pago
y hacelos padrinos;
que ella sea calandria;
costera orgullosa
con miel en el pico,
y él, zorzal islero
payador matrero
bien sanjavierino.
Si tenés cachorro
-Dios te lo conserve-
llevalo a tu río;
tiralo de panza
por los arenales;
del pelo en las aguas
de golpe sumilo;
tumbalo de oreja
sobre las corrientes
pa' que oiga el canto indio
y hacé que su mano
s' estire a la estrella
y el ojo al lucero saliendo del nido.
Si tenés cachorro
-suerte del destino-
que sepa al hermano
mirar con cariño;
que arda en la querencia
como un trafoguero;
que sea aguay altivo
de raíz en las islas
con sombras pa' tuitos;
pa' que cuando vaya
pa' las capitales
no te lo encandile
cualquier lucerito,
pa' que no se tiente
con bailes extraños
quebrando caderas
con el hembrerío.
¡Que aprienda guitarra¡
que lleve pañuelo
de galleta al cuello;
que chamamesée
pegando alaridos;
que sea tape puro
de golpe en la boca,
costero derecho,
mocobí enterito,
de esos que al cacique
de raza dijunta
le alzaron la lanza
quebrando su punta
pa' hacer sus cuchillos.
Que firuletée
con las acordeonas;
que a "latagá" puro
se le queme el pecho;
qu' encienda de noche
su todo escondido
p' hacer un incendio
cada madrugada
y ansí, amanecido,
que se espine a lo hombre,
que suba barrancas
y robe esperanzas
pa' echarlas cantando
sobre el lomo 'el río...
Que fije pacuses;
que popée en el taco
del timbó más gaucho;
que cruce en aguada
por el Veroncito;
que trence un asiento
su mano embrujada;
que robe a l'avispa
l'azuca del pecho
de un ceibo florido,
y que entrampe nutrias
y que chifle polkas
y coma carpincho...
Si tenés cachorro,
que la carne 'e potro
le engrase el hocico;
que ase los macases;
que abra por el lomo
los sábalos gordos
alzaos en horquetas
sobre el braserío.
¡Que grite en paisano¡
Que asiente a chiflidos
las garzas ariscas,
que baile con chinas,
que torée milicos,
que a boca cerrada
llame yacareses
y que a bola de uno
les pegue en el "caique"
pa' que panza arriba
boyen en el río...
Si tenés cachorro,
con punta de lanza
marcale la frente;
con ala 'e paloma
y a miel de panales
cruzale la boca
los oídos y el pecho
diciéndole: hijo mío
doblá la rodilla
de frente a tu río;
rezá con tu padre
la oración costera
de los pagos indios;
juro ser un tape
de los de alarido;
juro ser un ceibo
pal manso conmigo;
juro ser arroyo
pa' canoa en apuros,
tigre pal contrario;
zorzal pal amigo,
y entrar a la muerte
como entré a la vida:
de vincha y de lanza,
bien sanjavierino...
Dios te lo conserve
si tenés cachorro,
porque es una suerte
vivir florecido...!
lunes, 7 de julio de 2008
Riña

Yo tuve de aficionao
un lindo gayo cenizo,
que aunque'ra medio petiso
salió a la lanza aplicao.
Por chacota al emplumao
con un giro lo probé,
y don, acreditemé
que lo que digo es cierto:
el giro pintó... pa muerto
y con mi gayo me alzé.
Lo empecé a fricar tupido
y menudiarle raciones,
a mocharle los puyones
y alivianarle el volido.
Me dio mano un entendido
el que me dijo: "el gayito
tiene los machos bajitos
y que va a chuciar es fija;
don Yerba, no se me aflija
que es guapo el animalito".
Con un naranjo importao
jué la primera topada;
curiosa la paisanada
se réia de mi cruzao.
Salió jariando asustao
el cenizo hasta el tendido,
y corsario el del envido
le dentró en dos ocasiones
y me alzó de los tablones
pa curiosiar de encogido.
Se jugaba con usura
contra mi pobre cenizo.
"¡Les faltan, pa ser chorizos,
señores, las ataduras!"
y al decir, fijé postura:
¡"Cien a diez voy a mi poyo!"
y al gritar ¡Pago! los crioyos
se alzó fuerte del montón:
"¡Pa un guiso con pimentón
demeló si cái al oyo!...
Y áhi nomás jué la de a peso
y un echar mano apurao.
¡Me hubiera visto, cuñao
con mi gayo del pescuezo!
Apareció un Esmi-Güeso
y al ñato le vi los plomos;
¡no me eche agua a ese pomo!
grité empujando el puntazo,
mientras un lindo guachaso
me hacía sestiar sobre el lomo.
Cuando desperté enturbiao
lo que más efeto m'hizo,
jué el plumaje del cenizo
cerquita desparramao.
-Compañero... ¿qué ha pasao?
(pedí esplicación a un viejo),
-Jué tabla don, el cotejo,
me consoló el de las canas.
-¡Qué tabla, si jué con ganas
con una güacha, y al cejo!
No pude dormir, sintiendo
cacariar a mi cenizo.
Lo veía en arroz y en guiso
todita la noche hirviendo.
Áhi me lo estaban comiendo
como pa'cerme sufrir;
nunca más volví a reñir
ni a calentarme por gayos,
y en las patas del cabayo
despuntó mi porvenir.
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