miércoles, 23 de julio de 2008

Estribo (Foto: Eduardo Amorim)


Solo, al verte jubilao,
estás sin tu compañera
que jue siempre la estribera
viviendo a vos abrazao.
En la vitrina o colgao
-según grado de importancia-
en un museo o la estancia
te ha guardado algún paisano,
porque sumó al artesano
que se supo dar prestancia.

¡Qué lujos se dio el platero
filigranando a buril!
ya de frente o de perfil
dende'l tiempo del brasero,
En suela, el talabartero,
se lució en las iniciales
¡y qué trabajos manuales!
cuando de aspa se te hizo
cosas que yo sintetizo:
en joyas artesanales.

De fierro y algún metal
creaciones en el primero
a veces, de aquél herrero
dando vida'l material.
Pero el indio jue genial
porque con poco se ideó
lo que luego el gaucho usó
como juera el de pichico,
simple, livianito y chico
y "pampa" se lo yamó.

Con cuero doblao también
estribando ansí con eso
que hizo el trabajo del güeso
a dos dedos y muy bien.
De cajón, que no se ven,
de madera y bien labraos
los "tromp 'e chancho" yamaos,
por último los pateros,
que'n la mano de sogueros
terminaban retobaos.

¡Y qué hermosa tu función!
que's ayudar a subir
y al apiarse, permitir
evitarse un revolcón.
Además ¡qué sensación!
de estar sereno y altivo
cuando montao, yo percibo
que de verme'n un apuro,
ayí me siento seguro
usando bien el estribo.

Al no poderte alcanzar
en un tronco o alambrao
atracan al ensiyao
muchas veces pa' montar;
pero hay quien te suele usar
como número tercero
y te guarda bajo el cuero
pa' que naides vea la treta,
escondiendo tu silueta
porque no sos del apero....

A mí me gusta estribar
cuasi, cuasi con la punta,
y bien pareja la yunta
cuando termino 'e cinchar.
Y ya pronto pa' montar
es ayí cuando recibo
ese beso sugestivo
que a diario me da mi "amada"
tras la última chupada
del amargo del estribo.

El asador.


La pucha si vos sabrás
del tema de carcular...!
y a lo mejor estudiar
pudiste, hasta ayí nomás...
Muy pocas veces errás
en la leña a consumir
y hasta podés deducir
según como sople el viento,
si más ligero o más lento
y a qué hora podrá salir.

Si grande o chico cortao,
menudencia o embutido,
no te ve desprevenido
ni tampoco "el emplumao".
Lo mesmo si va ensartao
o si cuadra, hasta con cuero...
su condición de matero
no le impide vigilar,
pues nada se va a quemar
ante un ojo tan certero.

Si te habrás quemao las cejas
con los grados de calor...!
y el aplauso al asador
se vio empañao por dos quejas...
¡Malhaya!costumbre vieja...
de alguno desubicao
que a tuito le'ncuentra el lao
negativo de la cosa.
¡Y ni un pétalo de rosa
pa'l que tanto ha trabajao!

Del humo que habrás tragao
ni recordarlo, mejor
y es en vos como un sabor
ese perfume impregnao.
¡Cuánto tendrás renegao
con la leña humedecida...!
Y tu pala, ennegrecida
se ha gastao de tanto andar,
junto al palo e maniobrar
entre la brasa encendida.

Ansí es amigo asador...
otros yevan los laureles,
saben mucho de papeles
pero poco de calor.
Yo que soy tu almirador
dejo un saludo genuino
con éste, mi humilde trino
y mi aplauso resonante
es pa'decirte: ¡Adelante...
gran asador argentino!

Don Goyo buscavida.


China me andás provocando
como mamao al pulpero
y haciendo arder el yesquero
que está mis ansias quemando.
De más ya te vas confiando
y el día menos pensao
lo vas a encontrar cambiao
al que por zonzo has tenido:
toro manso, embrabecido
no rispeta el alambrado.

Has escaseao el percal
con que aura ya casi nada,
andás de lujo ensillada
cortándote en el pegual.
livianita y liberal
sos de la antojo, la chuza,
y no te falta una excusa
si no es un descuido al menos
pa' que te espíe el relleno
que te hace punta en la blusa.

A veces como olvidada
de que estoy sentao enfrente,
en forma casi imprudente
tenés la pierna cruzada.
Y si encontrás mi mirada
que tu mirada no esquiva
la risa entonces se aviva
entre tus labios carnosos
y aunque algo bajás los ojos
la pierna subís pa arriba.

El otro día al pasar,
casi oscuro, pa'l arroyo
me dijiste:-"venga Goyo,
así me enseña a nadar"...
Yo te dejaba pasar
como una broma cualquiera
pero entonces, salamera,
dijiste con intención:
-"No desperdiciés chambón,
que el churrasco es de ternera".

¡Pucha digo!, yo no se
ni cómo quedé parao
de alegre y abatatao
cuando tal cosa escuché.
Pero ni bien reaccióné,
y juí a pegarte un abrazo
vos saliste como achazo
gritando entre carcajadas:
-"¡¡No hagás partidas erradas,
que con tu chuzo no hay caso"!!.

Pero aura tené cuidao
que ande menos lo pensés,
va cair la taba al revés
perdiendo lo que has gano.
Lo que de mí te has burlao
vas a pagar con usura,
te vi'a cobrar tu diablura
sin que tengas más arreglo
que convidarte pa'l pueblo
y hablar los dos con el cura.

Vivir lo nuestro




Así como lo oye prienda,
dicen que el país esta pobre,
que hay que administrar el cobre,
y estirar el patacón,
primera vez que los criollos,
andan tasando el centavo,
y perdigando el conchabo,
para ganarse el jornal.

He léido en una gaceta,
de que en el extranjero hay guerra,
y el murmullo de la yerra,
obra en nuestro patacón,
penetra en los aposentos,
escarba en el fondo del alma,
y nos sale del corazón.

Las cosas suben y suben,
todo vale con exceso,
lo que no vale es el peso,
esta en mengua su valor,
con lo que antes se compraba,
el mejor par de alpargatas,
hoy redoblando la plata,
no se compra ni la peor.

Hoy vale cualquier zaraza,
lo que antes valía la seda,
pues con el papel moneda,
compra la mitad de aquel,
sube el metro, sube el kilo,
la yerba, el pan, el fideo,
peso que entra al menudeo,
es pasto del mercader.

Hacen como el boticario,
que compra yuyaje criollo,
sauce, malva, raíz de pollo,
barba de choclo y cedrón,
el compra montón por bolsa,
pero lo vende a romana,
cobra por una tisana,
lo que le costó el montón.

Hay que aminorar el lujo,
y desgringar la moda,
desarrancar con la poda,
todo lo gringo importado,
sentir el gaucho en el alma,
"Argentina" la voz llena,
que por dentro y que por fuera,
se viva argentinizado.

El gaucho



Quisiera haber vivido mucho tiempo antes,
en nuestra hora prima, en nuestro día madre,
sólo para conocerte,
gaucho que cantabas con toda la sangre,
con todos los pájaros libres en la boca,
como ya no canta nadie,
nadie en el mundo, nadie, nadie.
Quisiera haber vivido en tu primer instante,
antes de la entrega de la pampa,
antes del encierro de los árboles.
Haber vivido en el alto mediodía de tu lance.
Haber corrido tu mañana, desandado tu tarde,
ambulado tu ocaso tras la voz del caracol del mate.
Río blando de boca, para orillar, errante,
y un puñal en el cielo, hecho de estrellas,
cada noche, al echarme.
Un puñal, una cruz, donde pensar en alguien.
Quisiera haber vivido en tu día grande,
el del rastreo de la libertad, la selva por delante.
Mía tu doma; mío tu duelo salvaje;
mío tu oído en la tierra;
míos tus ojos en las altas aves.
Haber tenido tu pulso para la sed, para el hambre.
En la boca sin miedo, ante el desierto,
tu grito penetrante.
Quisiera haber estado en todas las pulperías
junto a la guitarra amante
- voz, cintura y entrega de mujer entrañable-;
en todas las pulperías, sólo para esperarte;
sólo para abrirte cancha;
sólo para gritar ¡qué cante!, sólo para oírte cantar;
sólo para verte ir, libre, a cualquier parte:
la luna en tus virolas; en tu cuchillo el sol que nace;
en tu pañuelo al cuello, enjugada, la sangre.
Mía tu luz en la cara; mía tu esgrima en el aire;
mío tu numen; mío tu arte.
Antes del encierro de la aguada, donde,
entre junco y ave,
alguna vez te proyectó el ocaso, montado y con amante.
Antes del alambre con uñas, desgarrador de carnes.
Yo no tendría ahora este dolor cobarde.
Dormiríamos juntos, bajo la tierra madre.
¡Gaucho!
Gaucho que estás en todas partes, en la tierra,
en los árboles, en toda pisada de caballo,
en todo vuelo de ave...
¡Gaucho de la Cruz del Sur, sobre la pampa grande!
Las piernas entre ramas, los ojos anhelantes,
desmontados andamos de tu coraje,
sin cuchillo, sin lazo, por amarillas calles.
Viento ladrón de libertad y honra metido en los trigales.
¿Dónde la voz que diga "¡Por aquí!" en nuestra amarga tarde;
dónde la voz de valeroso rumbo que nos enanque
y el ala del sombrero otra vez nos levante?
Fuerza que se ha alejado de nosotros,
por el mañana, ¡hágase!.
Vénganos otra vez, ¡Oh gaucho!, tu coraje.
Vénganos tu conciencia del deber. Vénganos tu arranque.
Tu cuchillo de fuego. Tu altivez. Tu donaire.
Tu canto de jilguero. Tu baile.
Tu corazón de niño. Tu ángel.
¡Vénganos sobre el campo, por el aire!.

El gaucho


Hijo de algún confín de la llanura
Abierta, elemental, casi secreta,
Tiraba el firme lazo que sujeta
Al firme toro de cerviz oscura.

Se batió con el indio y con el godo,
Murió en reyertas de baraja y taba;
Dio su vida a la patria, que ignoraba,
Y así perdiendo, fue perdiendo todo.

Hoy es polvo de tiempo y de planeta;
Nombres no quedan, pero el nombre dura.
Fue tantos otros y hoy es una quieta
Pieza que mueve la literatura.

Fue el matrero, el sargento y la partida.
Fue el que cruzó la heroica cordillera.
Fue soldado de Urquiza o de Rivera,
Lo mismo da. Fue el que mató a Laprida.

Dios le quedaba lejos. Profesaron
La antigua fe del hierro y del coraje,
Que no consiente súplicas ni gaje.
Por esa fe murieron y mataron.

En los azares de la montonera
Murió por el color de una divisa;
Fue el que no pidió nada, ni siquiera
La gloria, que es estrépito y ceniza.

Fue el hombre gris que, oscuro en la pausada
Penumbra del galpón, sueña y matea,
Mientras en el oriente ya clarea
La luz de la desierta madrugada.

Nunca dijo: soy gaucho. Fue su suerte
No imaginar la suerte de los otros.
No menos ignorante que nosotros,
No menos solitario, entró en la muerte.

Pavadas


...Viene rodando de lejos el diablo de la tormenta,
¡Con el viento de aparcero, no hay nada que la detenga!
...¡Malhaya la noche fiera!... Puro viento y puro barro,
y esta garuga finita que dentra como escarbando!...
¡Pión tropero!... ¡Lindo uficio!... ¡No haber nacido chimango...!

....¡Hopa!...¡Hopa!...¡Vaca!...¡VAca!... ¡Que el patrón me está esperando
y ande nos pare la yuvia, capaz que me sale echando!
...A veces pa'no rabiar, ni pienso que ando tropiando!
Pa'olvidarme que soy pobre, cierro los ojos y canto...!
¡A la luz del rejucilo, lucen de plata los charcos!...
...¡Santa Bárbara Bendita!¡Qué noche!...¡Ni se ve el campo!

¡Pa mejor con la garuga no puedo ni dir pitando!
...¡Uijajajajayy!!....¡¡Y que yueva... que pa algo tengo cabayo!!
¡Ande se aparte un noviyo, vaya mandinga a buscarlo!
...Cuando me junte la plata, yo también tendré mi campo.
Se me hace que la esperanza es igualita a esos charcos,
...viven un rato de yuvia...¡pero su suerte es de barro!
¡Cosa fiera nacer pobre!... Se nos va en sueños el tiempo...
¡Valgalé que quedan güeyas pa'dir gastando el silencio!
...¡Oiga, patrón!...¡Si no escampa, capaz que se áhuga un ternero!
(pensar que con tanta plata no ha hecho "vaca" con San Pedro!)
...¡Que yueva pa'que renieguen los ricos...¡Yo no reniego!
Tengo el corazón surcido, y si raibo tengo miedo
que se descosa la achura, me salga el indio de adentro
y entre a cobrar injusticias a punta de caronero!
...¡Uijajajayy!!¡Pa'lo que me hace el viento y el aguacero...!
Yo voy contando las leguas... el patrón cuenta los pesos...
¡A la'hora de rendir cuentas, los dos seremos lo mesmo!
...(Al que se aburre tropiando, le ha de faltar pensamiento,
¡porque mire que hay pavadas en que dirse entreteniendo...!