lunes, 10 de mayo de 2010

El canto gaucho


Canta el jilguero entre flores,
mientras construye su nido,
y entre el ramaje escondido
canta el zorzal sus amores.

La alondra canta, en el cielo,
de la tierra indiferente,
y canta, aunque tristemente,
el gaucho en su propio suelo.

Canta y recuerda los días
en que era rey del desierto,
y en que todo el campo abierto
presenció sus correrías.
Recuerda sus cacerías
de gamas y de avestruces;
recuerda a Fierros y a Cruces
y a pasadas alegrías.

Ahora, la guitarra gime
en las manos del paisano;
¡cuando la pule la mano
triste será lo que rime!
Sello de tristeza imprime
hoy el gaucho a su canción,
¡porque el campo de su acción
espeso alambrado oprime!

A sus ranchos con alero
y de construcción de paja,
los ha dado ya de baja
el invasor extranjero,
el cual, por el vil dinero,
adquirió dominios vastos,
para negarle hoy los pastos
que come su parejero.

Solamente al recordar
días de grata memoria,
en que a la argentina historia
gloria y paz le supo dar,
tiene alivio su desmayo,
porque sabe que su muerte
nunca hará olvidar que fuerte
sostén fue del sol de Mayo.

¡Güena noticia!


Ya tengo la vista blanquiando mi rancho
nido en el que'mpoya mi amor la paisana:
la morocha tierna de prolijas trenzas,
de blanca sonrisa y mansa mirada.

Con una carona de pelaje bayo
florido, el aromo, da sombra al palenque,
y el humo que juye buscando la'ltura
dice que pa'l mate hay agua caliente.

Güelvo del potrero más lejano al puesto
ayá en el que pasta la manada overa,
y he visto al padriyo guardián como perro
al lao de un potriyo que ricién naciera.

Coscojea el oscuro pidiéndome rienda,
el perro... se corta buscando las casas,
y en mi pecho crioyo de antigua rudeza
florece un secreto como una esperanza.

¿Quién lo hubiera dicho Mariano, hace un año,
cuando andabas solo por tuitas las güeyas,
que hoy te'ncontrarías engüelto en las ansias
de que yegue'l día que 'un señor' te sientas...?

Al potriyo nuevo que vide en el fondo
en cuantito crezca lo traigo y lo amanso
porque ya me dentran las ganas de verlos
a los dos, que cruzan al galope el patio.

Y tuito porque eya me dijo hace días
con una sonrisa bailando en sus ojos
eso que hace poco yo ni carculaba
y aura por saberlo me ha puesto orguyoso.

En la sien me late, mi güena morocha,
eso que dijiste las otras mañanas:
"-¿Vos sabés Mariano, que'n algunas lunas
voy a darte un hijo que te diga Tata...?

Oiga...Pulpero...

¿Qué le importa a denguno, si me mamo?
¿Me pagan eyos el consumo, acaso?
Venga, pulpero; enyéneme este vaso,
que yo soy un tranquilo ciudadano.

De mi, no tendrá quejas, me supongo!
Ni fresco ni mamao, le doy trabajo!
Yo solo, en un rincón, tayo y barajo
y a naides incomodan mis resongos!

Pero eso sí: que no se me presiente
ni uno solo vestido'e polesía,
porque ahí se desconcierta la armonía
y hasta me sé poner, medio insolente.

¡No es pa menos también! ¡Cha que los velen!
Lo que hicieron conmigo, jué inhumano!
No puedo concebir, que haya crestianos
que ansí como eyos, en el mal, se encelen.

Veinte años me tragué; ¡cuasi una vida!
Metido en las tinieblas de una celda,
con un traje rayao, como una cebra
y el alma entera, de vergüenza herida.

¿Será posible, que el Señor del cielo,
mire ansina, con tanta indiferencia
lo que sufre el mortal, en su esistencia
sobre este fango, que le yaman suelo?

Yo que soñé en mi juventú florida
con ser un hombre güeno, y de provecho,
al fondo del abismo, jui derecho,
como cosa olvidada o maldesida!

Pensé en las glorias del ayer risueño;
quise ser, como el sol de su bandera;
conoser de las dichas, las riberas,
siendo de mi ambisión, señor y dueño.

Cráiba poder acariciar un día
la imagen del amor, en una cuita;
besar la frente de una noviesita
de vos, como seleste melodía.

Serrar los ojos de la madre aqueya
que me yamó en su fúnebre agonía
y en su ataú, sobre la frente fría,
volcar mi yanto, al feneser mi estreya.

Pensé en un porvenir, color de rosa;
en el trabajo honrao, en la noblesa,
y hoy solo tengo blanca la cabesa
y el cuerpo, a medio cáir, entre una fosa!

¡Cuánto sufre en la selda, el impotente!
¡Cuánta amargura, se sacude en su alma
y yora y gime, entre la negra calma,
de aquel muro infernal, el inosente!

Yo que jamás maté; yo que sentía
por el mundo, los seres y las cosas,
admirasión sinsera y respetuosa
dando al nesesitao, cuanto tenía;

juí el destinao, a soportar, silente,
el injusto castigo de una pena
y el bochorno mordas, de una condena
por el capricho vil, de un inconsiente!

¡Ah, humanidad; que revolcás infausta,
la más sagrada dinidá del hombre
y de odios vas plagando tuito el orbe
con tu consensia pútrida y nefasta!

¡En fin! Pa que pensar; si es preferible
buscar en el alcol, un poco'e calma
y emborrachando el cuerpo y hasta el alma
entregarse a la muerte, inasesible!

Oiga, patrón; no yeve la boteya.
Eche hasta que se vuelque, que yo pago,
y dejemé si en ucasiones vago,
buscando en las alturas, esa estreya.

Quiero fresco o mamao, ver si converso
con quien me dio la lus de la esistencia,
aqueya santa, que mató mi ausensia,
la dueña'e mis plegarias y mis versos!

Necesito, con eya, confesarme,
y con este puñal, clavao de punta,
cortar de mi esistencia la coyunda
y a su lao, como en antes, arruyarme!

Y a mi alma volverán las horas beyas,
dispués, verá pulpero, como unidas,
al ganar la región desconocida,
briyarán en la noche, dos estrellas.

Protesta gaucha (Video de Carlos Lopez de Quilmes)

http://www.youtube.com/user/carlosquilmeslopez

Ha de ser un rebencaso
mi palabra retadora,
pidiendo una nueva aurora
pa que el hombre cambie el paso.
Si de fracaso en fracaso
se desangran las naciones,
y si mueren a millones
los hombres en cada guerra,
¡pa que haiga paz en la tierra
no fabriquen más cañones!

Queda ande quiera el tendal
de muertos por la metralla.
Balance de la batalla
de la guerra criminal.
Y naides sembrando el mal
ha de tener más derechos,
porque subiendo repechos
para conquistar la gloria,
¡dejan manchada la historia
por mil hogares deshechos!

Hay que borrar la amargura
que entristece a los humanos,
y hacer que los arioplanos
no maten dende la altura.
Y rechazar la bravura
empliada en la destrucción,
mesmo que toda invención
que por matar nos humilla.
Al hombre una carretilla
le sirve más que un cañón!

Que si Dios hizo la mar,
el sol, el aire y la tierra,
con las riquezas que encierra
jué pa nuestro bienestar.
Debemos aprovechar
el bien que se nos ofrece,
de un mal que siempre se agranda
si la humanidad padece,
¡la culpa la tiene el que manda,
tanto como el que obedece!

Que se afirmen los patriotas
mejorando sus ideas,
para que así las peleas
marquen solas sus derrotas.
Que corte el clarín sus notas
pa tráir un tiempo mejor.
Que borrándose el rencor
al fin se habrá comprendido
que tanto pierde el vencido
como pierde el vencedor.

Hagan los trabajadores
reinar la paz soberana,
tanto hoy como mañana
con todos sus esplendores.
Que sean los hombres mejores
levantando el corazón,
pa que la baja ambición
se deshaga en la raíz,
y pa que el pueblo feliz
trabaje en cada nación.

domingo, 9 de mayo de 2010

El mate

Es el mate el compañero
Que nos presta gran servicio,
aunque diga que es un vicio
más de un dotor extranjero.
Si lo prueba es el primero,
que ha de quedarse prendao
y cuando se ha acostumbrao
por las bondades que encierra,
queda el gringo en nuestra tierra
para siempre aquerenciao.

La novia, la gaucha linda
que en un beso dio un "te quiero"
y al gaucho dijo "Te espero"
sonriendo su boca 'e guinda.
Hizo que el hombre se rinda
por su belleza admirao,
después que ella le ha brindao
una promesa de amor
encerrada en el primor
de un cimarrón bien cebao.

El gringo que a trabajar
llega de tierra extranjera
y se acomoda ande quiera
pa' levantar un hogar,
y que sabe respetar
la patria ande hace su nido,
se hizo gaucho cuando vido
el mate tan delicioso,
y de avariento y goloso
inventó el mate cocido.

No le bastó el cimarrón
pa' poderlo saborear,
lo hizo caldo, pa' tomar
el mate con cucharón,
y pa' quedar barrigón
bien satisfecho y pesao,
con sopas de pan cortao
se alimentó en las mañanas.
¡Pa' mí que quedó con ganas
de echarle queso rayao!

Al cortar la trilladora
el rum-rum de la polea
y suspender su tarea
la gente trabajadora
pa' descansar, porque es hora
de darle al cuerpo frescor,
pa' aliviarlo del rigor
con que el trabajo lo abate,
el hombre encuentra en el mate
su compañero mejor.

Y cuando de madrugada
el sol da su luz al cielo
y muestra el verde del suelo
como una alfombra estirada,
y colora la enramada
el resplandor del fogón,
el criollo, guapo varón
que pocos han de igualar,
halla su mejor manjar
en el rico cimarrón.

Lo mismo que en el ranchito,
en la mansión del magnate,
es rey y señor el mate,
nuestro brebaje exquisito.
Decir más no necesito
en esta ponderación,
pues quien le tiene afición
comprende que yo no miento,
pues hasta el abatimiento
quita nuestro cimarrón.

viernes, 7 de mayo de 2010

Los tesoros del indio

Hoy ando sufriendo de una pena enorme
y quisiera juirme, no se ni pa'dónde...

Es que mi huahuita se ha venío de golpe
preguntando: - "¿Tata, porqué somos pobres?"

Yo quise contarle cualquerita cosa,
pero como nunca me'i cayao la boca,

Mi he quedao mirando su vestido viejo,
su boquita juerte, huayco de mis besos.

Mi he quedao mirando su carita'i bronce,
sus ojos de koya, mitracita'i noche...

He mirao mi poncho, mis pobres ushutas,
y estas manos mías: curtidas y oscuras.

Y he sentío e golpe ganas de gritarle,
¡Huahuita! ¡si somos más ricos que naides!

Tenimos los cerros, los valles inmensos,
¡tenimos todito: la tierra y el cielo!

Y aquí están los ríos, rosadas las albas,
las tardes de oro, las noches de plata,

El sol que nos mira todas las mañanas.
El tiempo del Inca fue Dios de la raza.

El indio y el cóndor, sabelo mi guagua,
son dueños del mundo cuando abren las alas...

¡Duérmase guagüita, duérmase tranquilo,
que seremos ricos todita la vida!

Al fin y al cabo (foto: Eduardo Amorim)


Traigo en mis manos el frío
de un sin fin de madrugadas
talvez por eso mis manos
son torpes pa la guitarra.

En mis brazos traigo el duro
luchar con la hacienda brava,
talvez por eso mis brazos
no aquerencian las muchachas.

Y, en mis ojos, pobres ojos,
resplandores de pasadas
miserias con gusto a pena
y arisco rigor de estancia.

Dejé mi pago pensando
que lejos talvez hallara
lo que no pude hallar cerca;
error que a tantos engaña.

Cambiar de pago es tan solo
probar suerte en otra cancha;
sin pensar, que pal que és pobre
la tierra está emparejada.

Va a encontrar el que camina
aujeros pa mil rodadas:
tucu-tucos, hormigueros
y cavernas de vizcachas.

Mas, las rodadas se hicieron
pal hombre que piensa y anda,
el que nació pa estar quieto
no apeligra en las rodadas.

No me pesa haber salido
a pesar de no hallar nada
canto cuando ando en la güena,
aguanto si ando en la mala.

Me gusta el árbol pa verlo
aquerenciar las bandadas
a mí me gusta ser pájaro;
el pájaro vuela y canta.

Total, si nací pa pobre
me sirven todas las canchas.
Cuando es limpia la pobreza
es una cosa sagrada.