miércoles, 18 de noviembre de 2009
Alpargatas con bigotes
Alpargatas con bigotes,
bombachitas remendadas
y una voz dulce y sagrada
me llama a ser sacerdote.
Yo estaba entre los mogotes,
perdido entre los montes;
con sus pequeños aprontes
mi infantil vida pasaba;
y Tata Dios me llamaba
para grandes horizontes.
Fue muy pobre mi niñez
crecí en un rancho pobre
donde nunca abundó el cobre
pero sí la honradez.
Dueña de casa: "la escasez"
porque era visita a diario;
desde ese paisaje agrario
donde era muy dulce, digo,
con trece años cumplidos
Dios me llevó al seminario.
Con mis padres y mis hermanos,
mi niñez fue muy sufrida
y por eso bendecida
en los montes entrerrianos.
Dios siempre nos diò una mano
pues mis padres con nobleza
trabajaron con pureza,
siempre nos dieron socorro,
y hasta un cuerito de zorro
puso el padre en la mesa.
Así llegué al seminario
con dos muditas de ropa,
y una ilusión viento en popa
que alumbró mi vivir diario,
se hizo mi vida un rosario
por las cuentas del amor.
Dios me fue dando fervor
convertido en alegría,
pensando que un día sería
sacerdote del Señor.
Con trazos llenos de amor
Mami una carta me hacía,
y cuando la recibía
yo agradecía al Señor,
porque además del calor
que me traían sus besos,
me contaba de sus rezos
y mi padre ponía en el sobre,
algún billetito pobre
de dos o de cinco pesos.
"Tus hermanos andan bien
el Tequi anda por la escuela
la Lily está con la abuela,
y la Marita también
y vos sabés que recién
la nena empezó a caminar...
Jorge se fue a trabajar,
creo que anda sembrando;
el chiquito está ordeñando
y el nene lo fue a ayudar.
Muchas veces extrañé
de mi rancho me acordaba,
como en sueños regresaba...
algunas noches lloré.
Así mis ojos lavé,
entonces veía mejor,
y comprobaba el amor
que confirmaba mi certeza;
que a pesar de mi pobreza
me había elegido el Señor.
Y llegó al noventa y dos,
el jueves tres de diciembre,
pa'que en mi alma se siembre:
"Sos sacerdotes de Dios",
Él me hizo su portavos
y es bueno que ahora anote
que por su amor tan grandote,
y a pesar de mis reveses
si vuelvo a nacer mil veces
yo quiero ser sacerdote.
Alpargatas con bigotes,
bombachitas remendadas
en mi alma están grabadas
¡y ahora soy sacerdote!
Él hizo de este cascote
un instrumento de calma
no soy feliz por las palmas
ni porque escuchen mi voz,
sino porque a Tata Dios
puedo meterlo en las almas.
La verdad soy tan feliz
porque Dios me ha llamado,
y a pesar de mi pecado
un día le dije: "Sí".
Sentí su voz, lo seguí
y es bueno que ahora anote
que por su amor tan grandote
que me regala con creces,
si vuelvo a nacer mil veces
¡que Dios me haga sacerdote!
martes, 17 de noviembre de 2009
Se lo encargo... cuñadito

Cuñao, le encargo un lobuno
que anteanoche se me fué,
y por más que lo campié
no le hallé rastro ninguno.
Y así como cada uno
a su antojo se desata,
a mí el renegar me achata
porque hasta pobre y caído
por el lobuno perdido
desprecié un montón de plata.
Yo digo que se me fué...
pero en el rastro observao
noté que salió montao
uno que dentró de a pié.
Por el suelo me orienté
sin que una duda me pese,
y como pa que la viese
hallé juntito a una mata
una moneda de plata
que a un tirador pertenece.
Ya iba el sol alto tranquiando
cuando la falta alvertí,
y al punto ensillé y salí
en un tostao galopiando.
Diba seguro rumbiando
siguiéndole las pisadas,
y aunque estaban bien marcadas
al enfrentar "Los Cerrillos"
una tropa de novillos
dejó las güeyas borradas.
El dato le facilito
de que está recién tuzao,
y si no se lo han voltiao
lleva un penacho finito.
La marca, un '8' clarito,
-que es la de Ubaldo Molina-
y otra seña que combina
pa que la tenga presente
es una estrella en la frente
como un güevo de gallina.
Es del cuerpo del picazo
que el domó el tartamudo,
y tiene blanca hasta el nudo
la mano del lao del lazo.
Y si de un solo arañazo
me hicieron temblar la cresta,
si Dios la suerte me presta
que me haga con él juntarme
ni aunque tenga que empeñarme,
¡le juro que hago una fiesta!
Cuando empieza a amanecer
Señores!
Ni rengo ni manco…
La mirada franca,
una pinta blanca,
bien lustrosa el anca,
Señores!
tranco, tranco, tranco.
Cuando empieza a amanecer
y a aclarar el horizonte,
se comienza a divisar
el negro perfil del monte.
Y allí está el Cebollatí,
como un espejo de lindo
y el lucero está temblando
sobre las aguas del río.
Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en las puntas de los pastos
está dormido el rocío.
El verde oscuro del junco
se hace negro en el bañado
y el Juan Grande anda en lo suyo
pensativo y cabizbajo.
La noche se hizo la ciega
pero ha sentido remando
y el río como un gran padre,
las soledades velando…
Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en la punta de los pastos
está dormido el rocío.
Ni rengo ni manco…
La mirada franca,
una pinta blanca,
bien lustrosa el anca,
Señores!
tranco, tranco, tranco.
Cuando empieza a amanecer
y a aclarar el horizonte,
se comienza a divisar
el negro perfil del monte.
Y allí está el Cebollatí,
como un espejo de lindo
y el lucero está temblando
sobre las aguas del río.
Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en las puntas de los pastos
está dormido el rocío.
El verde oscuro del junco
se hace negro en el bañado
y el Juan Grande anda en lo suyo
pensativo y cabizbajo.
La noche se hizo la ciega
pero ha sentido remando
y el río como un gran padre,
las soledades velando…
Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en la punta de los pastos
está dormido el rocío.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Corazón de mujer
Soy la calandria que trina
sin ninguna pretensión
y canto sin más razón
que haber nacido Argentina.
Soy el verso sin espinas,
suave como el terciopelo,
soy la bondad, soy señuelo
de nuestra raza campera;
la que tiene una bandera
con los colores del cielo.
Soy la cifra y el Estilo
sureña por excelencia,
entradora en la conciencia
como daga de dos filos.
Soy el bocao de pavilo
que sujeta al redomón,
mate amargo, chicharrón,
soy verso del viejo Pancho;
yo soy alero del rancho
hecho de paja y terrón.
Soy Malambo escobillao
a nuestra usansa Surera,
yo soy el pial puerta ajuera
con tres rollos de volcao.
Soy presente, soy pasao,
yo soy lo que debo ser
y canto sin mas placer,
que haber nacido Argentina;
soy la calandria que trina
con corazón de mujer.
sin ninguna pretensión
y canto sin más razón
que haber nacido Argentina.
Soy el verso sin espinas,
suave como el terciopelo,
soy la bondad, soy señuelo
de nuestra raza campera;
la que tiene una bandera
con los colores del cielo.
Soy la cifra y el Estilo
sureña por excelencia,
entradora en la conciencia
como daga de dos filos.
Soy el bocao de pavilo
que sujeta al redomón,
mate amargo, chicharrón,
soy verso del viejo Pancho;
yo soy alero del rancho
hecho de paja y terrón.
Soy Malambo escobillao
a nuestra usansa Surera,
yo soy el pial puerta ajuera
con tres rollos de volcao.
Soy presente, soy pasao,
yo soy lo que debo ser
y canto sin mas placer,
que haber nacido Argentina;
soy la calandria que trina
con corazón de mujer.
La flecha
Llenen mi boca de arena
si quieren callar mi voz.
De nada sirve la pena.
La flecha vuela en el aire
para llenarse de sol.
Han de romper mi guitarra
para que no cante yo,
yo no me aflijo por eso.
La flecha vuela a en el aire
para llenarse de sol.
Sin amor, rodeado, de olvido,
solitario el corazón,
yo no he de bajar los brazos.
La flecha vuela en el aire
para llenarse de sol.
Si me quitaran los ojos,
lo mismo he de verlo yo
con los ojos de mi hermano,
donde la flecha cayó
después de volar volando
para llenarse de sol.
si quieren callar mi voz.
De nada sirve la pena.
La flecha vuela en el aire
para llenarse de sol.
Han de romper mi guitarra
para que no cante yo,
yo no me aflijo por eso.
La flecha vuela a en el aire
para llenarse de sol.
Sin amor, rodeado, de olvido,
solitario el corazón,
yo no he de bajar los brazos.
La flecha vuela en el aire
para llenarse de sol.
Si me quitaran los ojos,
lo mismo he de verlo yo
con los ojos de mi hermano,
donde la flecha cayó
después de volar volando
para llenarse de sol.
La pura verdad
Para cantar bagualas
no cuenta la voz,
Sólo se precisa
poner en la copla
todo el corazón,
No han de ser bagualas
mientras haiga sol,
Andando y de noche,
rodeado de silencio
se canta mejor,
Golpeando las piedras
mi buen marchador,
Cómo si marcara mesmo
los latidos de mi corazón,
Y en los guardamontes
haciendo el tambor,
Con mis lejanías,
con mis esperanzas,
si habré cantado yo,
Pa cantar bagualas
no cuenta la voz,
Sólo se precisa
poner en la copla
todo el corazón,
............................................
Lo qué dentra a la cabeza,
De la cabeza se va,
Lo qué dentra a la cabeza,
De la cabeza se va…
Lo qué dentra al corazón,
Se queda y no se va más…
Lo qué dentra al corazón,
Se queda y no se va más…
Tú quieres saber porqué,
tú quieres saber porqué,
Escúchalo bien,
escúchalo bien…
Al corazón sólo dentra
la pura verdad,
Qué al corazón sólo dentra
la pura verdad,
Cuándo tengáis una pena,
Cuándo tengáis un dolor,
Si son cosas verdaderas,
Llegarán al corazón,
Tú quieres saber porqué,
tú quieres saber porqué,
Escúchalo bien…,
escúchalo bién…,
escuchalo bién…
Qué al corazón sólo dentra
la pura verdad,
Qué al corazón sólo dentra
la pura verdad,
Palabrita ay Dios,
la pura verdad…
Palabrita ay Dios,
la pura verdad…
Lo qué dentra a la cabeza,
De la cabeza se va,
Lo qué dentra a la cabeza,
De la cabeza se va…
Lo qué dentra al corazón,
Se queda y no se va más…
Palabrita ay Dios,
la pura verdad…
Palabrita ay Dios,
la pura verdad…
Carta a mi Padre en el cielo.
Padre, vengo del camino,
hice un alto en tu morada
traigo la frente cansada,
quiero descansar un rato
la vida no da buen trato,
si ya está la suerte echada.
Aquel orgullo argentino
que me enseñaste a sentir
hoy tanto me hace sufrir,
porque no puedo entender
¿porque nos cuesta aprender,
en esta tierra a vivir?.
Padre, te quiero contar,
que allá por la gran ciudad
la mentira y la verdad
duermen bajo el mismo techo
nada vale ser derecho
ni vivir con dignidad.
Hombres que en su largo hablar
mentan la soberanía,
a la patria noche y día
venden al mejor postor
y llenan el tirador
con su charlatanería.
Padre, yo sé que no es nuevo
lo que te vengo a contar
siempre le tocó bailar
al gaucho con la más fea
pero aunque usted no lo crea,
algo tendrá que cambiar.
Usted que arando la tierra,
fué capitán de la espiga
dijo a la semilla: "amiga
la tierra no tiene dueños"
y abrió surcos... y gastó sueños,
volteando cardos y hortigas.
A este granero del mundo,
le llevan todos los granos
pero en ese pasamanos,
siempre salimos perdiendo;
ellos se quedan comiendo,
nosotros nada en las manos...
Padre mío, se habla tanto...
todos tienen un banquito
se mandan el discursito,
pero nadie quiere arar,
en cuestión de trabajar,
se acabaron los gallitos.
Por uno que vive arando
y gastó su esfuerzo diario
hay filas de intermediarios,
zánganos que sin pudor
se quedan con lo mejor
y trabajan sin horario.
Yo creía padre mío,
que a Martín Fierro y su historia
guardaría en mi memoria
cual recuerdo solamente...
pero Fierro está vigente,
sólo Hernández está en la gloria.
"No hay mal que dure 100 años,
ni tiento que no se corte"
y no hay pueblo que soporte
el engaño eternamente,
vendrá un malón de decentes
a mandar de sur a norte.
Yo que nací campesino,
con poca escuela rural,
aprendí del bien y el mal
la perfecta diferencia,
del silencioso su ciencia
y del bocón: su inmoral.
Me cuesta padre, usted sabe, a
guantar tanta indecencia
porque mi gaucha conciencia
no entiende porque razón,
los hijos del pago son:
hijos de la indiferencia...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)