jueves, 11 de noviembre de 2010

Desde mis pagos


Al contemplar la hermosura
del suelo donde he nacido,
me siento un ave que al nido
regresa, desde la altura...
Todo es amor y ternura,
besos de madre y esposa,
es todo color de rosa
como en mis años de niño;
Feliz de quien el cariño
entre sus íntimos goza!

La brisa es suave y fragante,
el agua es más cristalina,
y el ave cantora trina
mas fuerte y más arrogante;
son las horas un instante
donde hay amor y placer,
y parece que al nacer
la aurora, trae en su frente,
el sinfónico torrente
de los aplausos de ayer.

Aromas, montes y trinos,
paz, armonía, nobleza,
es el salmo que se reza
en mis lares campesinos;
los arroyos cristalinos
que surcan nuestras campañas,
van bautizando las cañas
cual si por estos terrenos
abundaran Nazarenos
de Carrizos y espadañas.

Cigueñas, flamencos, garzas,
toros, chorlos, gallaretas,
cruzan las aguas inquietas
en incontables comparsas;
mientras que entre las zarzas
se ve un enjambre de nidos,
que se tienen suspendidos
sobre mansas corrientes;
como ideales nacientes
que permanecen dormidos.

Y, mirando la llanura
se ven mecer los trigales,
cual si fuesen los puñales
que nos da madre natura;
creo ver en la espesura
de los trigales crecidos,
todos los ratos vividos
cuando la vida florece,
una madre que nos mece
en nuestros lechos tendidos.

Aquí estoy frente a la vida
laboriosa y productora,
de frente al sol que nos dora
como a la espiga crecida;
fué mi dicha presentida
magna, noble y elocuente;
tras de la lucha ferviente
de darle luz a una idea,
fecundizar la tarea
con el sudor de mi frente.

El sacador de papas

Una cincha de alpillera
bien prendida a la cintura,
una máquina que apura
y una gaviota que espera;
descanso en la cabecera
se ventaja en el tirón,
el molesto picotón
de una hormiga colorada
y está la melga empezada
el aumento del montón.

Trago de agua a la pasada
que el sudor va reponiendo,
maleta que se va haciendo
cada tranco más pesada.
Sol que tarda en la bajada
de algún cerro en su perfil,
un Balcarce y un Tandil,
Mar del Plata y Santa Fe,
La Dionisia, Mechongué,
febrero, marzo y abril.

Remolino del rastrojo
que va empolvando la cara,
y una sola parte clara
que es la del blanco del ojo.
Chamico, quinoa y abrojo
le bandea la alpargata,
repartija de la plata
cuando arregla el cabecilla
y alegría en la cuadrilla
cuando acaba la contrata.

Sacador del campamento
que sobre el suelo tendés,
y en la rodilla ponés
el plato de tu sustento;
rival del sol y del viento
que ante el surco no se arrolla;
pa vos mi décima criolla
y esa papa que sacás:
que no te falte jamás
cuando hay que echarle a la olla.

Guitarra pampa

Ven a mis brazos, guitarra,
que tu acento me estremece;
porque en tus cuerdas florece
una leyenda bizarra.
El hoy casi historias narra
el eco de tu concierto,
parece que el tiempo muerto
en tu voz resucitara,
y que en tu caja dentrara
toda el alma del desierto.

A través de tu sonido
miro la mansa laguna,
donde la cante y la luna
su fulgor ha humedecido.
El noctámbulo graznido
oigo del ñacurutú,
veo correr al ñandú
por un paisaje sublime,
y escucho el viento que gime
en las ramas del ombú.

El horizonte salvaje
de la llanura infinita,
profundamente palpita
en tu lírico cordaje,
y si lleno de coraje
su vuelo armonioso toma
diviso al malón que asoma
por el virgen pajonal
y al indómito bagual
disparando por la loma.

En el llano y en la cuesta,
en el valle y la montaña;
alentaste en las campañas
de las más gloriosas gestas.
Fuiste canto de protesta
de mi raza en cautiverio;
por eso duró el imperio
de tu legendaria estampa,
eres reina de la pampa
y nube de su misterio.

Mi hijo el refinao

Hoy llega mi gurisito
desandando la distancia,
y estoy sofrenando el ansia
de alzar mi dicha en un grito.
No hay que hacerle, estaba escrito,
que le'iba a doler la ausencia;
y engavillando esperencia,
se habrá dao cuenta ¡de'juro!
que no hay trillo más seguro
que el trillo de la querencia.

Un año en Montivideo,
lo habrá transformao sin duda,
cambiando su lengua ruda
por el mas fino proseo.
Bien hablao, ¡ya me lo veo
ligar chinas onde cuadre!
Pa mejor es como el padre,
seco en la cuestión "mujer",
¡Tá clavao no puede haber
hijo'e perro que no ladre!

Aquí conservo la esquela
que le remitió a su Tata,
solicitándole plata
pa comprarse una vigüela.
Y aunque a gatas fue a la escuela,
si tiene afición y apego;
yo carculo que el borrego
me va a salir buen cantor:
guitarrero y payador,
igual que Julio Gallego.
------------------------------
¡¡¡guau guau guau guau!!!
...............................

¡Ay! si el cuzco no me engaña
ya mi muchacho ha llegao,
pero... si vendrá cambiao
que el "Jeta Negra" lo extraña.
-"¡M'hijito!¡Dicha tamaña
de los ojos que te ven!...
Aunque mirándote bien,
tan extravagante estás,
que por poco soy capaz
de ladrarte yo también".

-"¡Callao, stop, father, please,
que el sport me sienta cumbre
y hay que imponer la costumbre,
del plan "Juventud Feliz".
-"Ta bien, se ve que venís,
afiladazo del centro,
y aunque algo raro te encuentro
no critico tu pilchaje,
que al gaucho no lo hace el traje
sino lo que tiene adentro...

¿Y?, ¿Te fue bien?".-"¡Okay, papi!
Te diré que soy un hit
cantando en el grupo beat,
más vip que hay en la capi!
-"¡Jué pucha!hace falta un lapi
la libreta y goma;
pa ver si tu padre toma,
apunte de ese palabreo,
porque a vos Monti-video
te ha dao vuelta
hasta la idioma!"

-"¿Te has comprao el instrumento?"
-"Fui father, yes, hace rato,
¡Mirame en este retrato
tocando en un casamiento!"
- "Dejame ver un momento...,
¡Pero esta lira es cuadrada!
No tiene boca ni nada
y en vez de un gaucho cantor,
parecés un planchador
con la herramienta enchuflada!".

-"Father, Usted no carbura,
mi guitarra es electrónica,
porque yo imprimo la tónica
que la juventud procura".
-"Respondeme, ¡caradura!,
si aquí no hay más que una vela,
¿dónde enchuflas la vigüela
pa hacerme oir los cantares,
del Indio Juan Carlos Bares
y de Wencesalo Varela?

-"Yo no cultivo el gauchesco,
yo canto música beat,
que es la que está en el cenit
con un brillo gigantesco...
-"No m'hijo, yo no merezco
que usted me salga sanguango,
y use un guitarrón guarango
que parece por lo fiero,
la pala de un panadero:
poca tabla y puro mango!".

-"Father, porqué despotrica,
¡tampoco yo lo merezco!
mi canto es virgen y es fresco,
burbuja azul que salpica,
la música de hoy, implica,
más espíritu que idea;
y aunque usted diga que es fea
que lo tiene facto putre,
nuestra inspiración se nutre
de aquello que nos rodea"...

Los muchachos de éstos días,
los de la era vigente,
vamos al club simplemente
porque ya no hay pulperías.
ni vitroles ni tranvías,
son del tiempo de nosotros,
y usamos en vez de potros,
motonetas relucientes.
¡Ya ve somos diferentes
porque los tiempos son otros!

-"¿Sabés que tenés razón?"
-"No sabe cuánto me alegra,
que respalde a quien integra
a la nueva generación.
La paternal comprensión
es imprescindible aun hoy.
Puesto que la nueva hola
se compone de esa gente,
que arma un bochinche imponente
porque se siente muy sola".

Y ustedes que han sido y son,
fanáticos de otra era,
nos miran solo por fuera
sin vernos el corazón...
-"¿Sabés que tenés razón?"
-"¡Claro que la tengo y mucha
pues pretende nuestra lucha
desgarrar antiguas redes,
y cantamos para ustedes
pero no se nos escucha!"...

No quiera usted desoir,
la magia de esas canciones,
que son manifestaciones
de una forma de sentir.
Una cosa es porvenir
y otra cosa es tradición,
y la actual generación
con armas de otro calibre,
tiene derecho a ser libre..."
-"¿Sabés que tenés razón?..."

...Pero con razón y todo
tenés aquí mi guitarra,
que todo aquél que la agarra
debe cantar a mi modo.
Desculpá si te incomodo
poniéndola en tus brazos,
y pa que afirmés los pasos
y el oido se te componga,
me tocás una milonga
o te deslomo a guascazos!".

Nicolás no quiere más


Con los gallos mañaneros,
la mayor de los Gómez,
escofinó a piedra pómez
sus talones chacareros.
Puso en sus crenchas ruleros
de diferentes tamaños,
saldó una deuda de baños
con lo que andaba morosa
y afrontó muy buena moza
su fiesta de quince años.

Exquisito almuerzo criollo
con los vecinos del pago,
y un halago y otro halago.
como un pial con todo el rollo.
Fué desbordando el arroyo
de paisanos satisfechos
que tal vez más por estrechos
que por judas y por chuzcos,
trajeron hasta los cuzcos
pa' aprovechar los requechos.

Cayó el turco Nicolás,
vendedor de baratijas:
-"Beine, bendiente, sortija,
berfume, lienzo y matrá"...
Teniendo eso y mucho más
no se animó a ofrecer nada
pues halló a la paisanada
dándole el tajo primero,
a un soberbio asao con cuero
de vaquillona chorriada.

Fué servido Nicolás
y vaciló entre asco y hambre,
viendo el mechón de pelambre
que no había probao jamás,
sin mirar a los demás
pa' comer del justo modo
lo que mereció su apodo
de 'socotroco beludo'
mascó y tragó cómo pudo,
carne cuero pelo y todo.

El patrón pa' todo el mundo
tendió los brazos abiertos
logrando que los cubiertos
descansaran un segundo,
pidió un aplauso rotundo
de manos pero de pie,
que sonó de buena fé
ponderando al asador,
y el turco lleno de horror
se preguntaba ¿porqué?...

Después de los prolongaos
diálogos de sobremesa
llenos de historia y promesa
de muchos otros asaos,
vio partir los convidaos
que satisfecho el carrillo,
fueron emprendiendo el trillo
de sus respectivos ranchos,
a esa hora en que los chanchos
reclaman el afrechillo.

Por la noche fué invitado
pa' cenar y pa' dormir
después de algún elixir
con pitangas o guindados,
Nicolás ilusionado
con un menú más diverso,
tuvo que hacer un esfuerzo
por disimular su pena,
cuando vio servir la cena
con sobrantes del almuerzo.

-"Turco no quierer manjar
que ya morder medio día,
turco breferir vacía
blato en mesa familiar.
Turco dormir sin cenar,
turco bartir bara el alba,
turco dientadura salva
del duro comida buerca,
y ¡ojalá vecino cerca
tiener vaquillona calva!".

Chevroleteando


Aura que soy del poblao,
dónde no hay zanjas ni barro,
vendí la yegua y el carro
pa comprarme un auto usao.
Lo blando del tapizao
me desconcertó bastante
y acostumbrao al pescante,
la martinica y las riendas;
soporté dudas tremendas
con los cambios y el volante.

Pero igual mostré la garra
y en lo que chifla un chingolo
lo aprendí a lidiar yo sólo
cómo aprendí la guitarra.
Tratando de no hacer farra
lo monté lo más tranquilo
diciendo si agarro el hilo
del secreto del chofer,
calculo que esto va a ser
cómo cantar un estilo.

Cuando tantié la palanca
dejándolo en punto muerto
pensé, voy a ver si advierto
cual es el botón que arranca.
Le hundí una perilla blanca
y al rugir cómo una fiera
dije: -" acerté de primera!"
pero lo que había prendido
fué el radio, que metía ruido
de música nueva olera.

Después toqué el clavijero
del medidor de bencina
los faroles, la bocina,
la escobilla y el yesquero
y todito aquel tablero
de teclas al por mayor,
nervioso y de mal humor;
toqué tantas que al final
no pude saber con cual
hice arrancar el motor.

El radio anunció un conjunto
con la zamba "La Engañera"
y al sentir gritar: -"¡Primera!"
puse el cambio en ese punto.
Como llevando un difunto
salí con pasó de entierro
y escuchando cómo el perro
con la atención más profunda
cuando dijeron: -"segunda!"
les obedecí en el fierro.

Ladiándole el bulto al centro,
rumbié pal lao del estadio
y al bastonero del radio
le dió por gritar: -"Adentro!",
yo iba a marchar al encuentro
del portón a rienda suelta
cuando aquella voz resuelta
quiso evitar el desorden
acaté la contraorden
cuando me dijo: "¡Otra vuelta!"...

Fui a doblar a la derecha
pero aquel mandón porfiao
por gritarme: -¡"Al otro lao!",
me zambulló contra flecha.
Como la calle era estrecha
vi que la cosa era brava
porqué un camión se acercaba
tremendamente veloz
y alcancé a escuchar la voz
advirtiéndome: -"¡Se acaba!".

Un golpe ensordecedor
tronó en los carrocerajes
y una lluvia de engranajes
fué cayendo alrededor,
al juntarse el radiador
con el asiento de atrás
se salvó el radio nomás,
que marchando lo más bien,
le preguntó a no se quién:
-"Engañera, ¿pa' onde vas?"

martes, 9 de noviembre de 2010

Mi crédito

Hace años, supe tener
entablao en la tropilla
un alazán gargantilla
como una luz pa correr.
Si es cosa de no creer
lo que este criollo relata,
pero me dio cada pata
bastante moneda ajena
que hoy tendría una bolsa llena
si hubiera cuidao la plata.

Los pagos que he recorrido
no viá poder recordar
pues no hay rincón ni lugar
donde no haya andao metido.
Siempre respetuoso he sido
y en las carreras que hacía
barajando picardía
con mi atención y mi afán
al parejero alazán
yo mismo me lo corría.

Una vez que de vicioso
a las carreras llegué
un mozo en un pangaré
me desafió receloso.
Lo ví que era cosquilloso,
callado y conocedor,
condición de jugador
que resaltaba en el hombre,
pero allí perdió hasta el nombre
y yo enllené el tirador.

Corrí y gané en Baradero,
y pal tiempo de la esquila
allá en los pagos de Pila
me topé con un overo.
Gané al fiador, y el reyero
me lo quiso embarullar,
pero lo dentré a apurar
y aunque la saqué barata
pa juntarme con la plata
casi tuve que peliar.

De Magdalena a un costao
fuí con una novillada
pa unos campos de invernada
que el patrón había arrendao.
Ya me habían anoticiao
que el gauchaje bien lujoso
a la cancha, muy dichoso,
caiba domingo a domingo
y allá rumbié con mi pingo
como quien va de curioso.

Entre un regular gentío
el dueño de un malacara
me dijo en forma bien clara
que quería correrle al mío.
Y aceptao el desafío
como el correr me divierte
en una partida fuerte
pude taniarle el caballo,
y vide que no era gallo
pa discutirme la suerte.

Le dí punta hasta el cuadril
pa que el hombre me soltara
y el caballo malacara
se apagó como un candil.
Como tiro de fusil
mi alazán, pingo de laya,
sin acusar ni una faya
y atrayendo las miradas
ganó de orejas paradas
corriendo de raya a raya.

Me acuerdo de una carrera
que le hice "puesta" a un oscuro,
pero esa vuelta, le juro,
me hicieron temblar la pera.
En las paradas de afuera
me jugué todito el resto,
yo muy confiao por supuestos
sabiendo lo que tenía,
pero si pierdo ese día
me dejaban con lo puesto.

Podía seguirles contando
de algunas "depositadas"
pero con tantas ganadas
creerán que estoy bolaciando.
Tal vez algunos dudando
pensarán que me he bandiao,
y aunque ya el tiempo ha pasao
pa afirmar lo que les digo
hay más de uno de testigo
que por suerte no es finao.

Nunca salió de mis manos
ni tentao por plata alguna
pues fué la mayor fortuna
que lucí entre los paisanos.
Los sentimientos humanos
tranquean por lo parejo,
y han de saber, de reflejo,
que mi alazán parejero
suelto en el mejor potrero
sosegao murió de viejo.