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jueves, 23 de junio de 2011

Lindo domingo de fiesta


Por ser más domingo que otro,
hoy es domingo de fiesta:
la primera luz del día
corre a lucero y estrella
que amagaron a quedarse
hasta que el sol con su cresta,
hizo un serrucho y cortó
a todas las nubes negras.
En la cruz de dos caminos
un cartel lleno de letras,
anuncia la jineteada
que en el pago se comenta,
y abriendo su boca ancha
para tragarse la huella,
hoy se libra del candao
una tranquera de rienda.

En el poste que se agarra
para afirmar su existencia,
luce en la parte de arriba
lo que de una yunta queda,
el rancho de dos horneros
que lo han dejao tapera,
y como adorno mayor
del otro lao se florea
un palo atao con alambre
que sujeta la bandera,
que está tirando p'arriba
como buscando querencia.

En menos que un gallo canta
envuelve la polvadera,
la gente de todas layas
que a este lugar se allega.
Algunos en sus montaos,
otros en sus cuatro ruedas,
y por ahi un sulky viejo
que a falta'e grasa se queja...
Los que justo al mediodía
todos al monte rodean,
mientras el humo delata
que "en este país no hay miseria",
y más si llega un domingo
y ese domingo es de fiesta.

El verdor de la gramilla
deja de dormir la siesta,
porque lo despierta el grito
de unas bocinas que suenan
como si hablaran los árboles
donde forman sus horquetas,
y ya comienza el revuelo:
jinetes, potros, maneas,
bastos, estribos y cueros,
bolsas, riendas, encimeras...

Los cardos le prestan pinchos
a dos rodajas de espuelas
y la lonja gana el viento,
celosa de las banderas...
Y allí se juegan el todo:
chuzos ariscos y yeguas
contra los bravos paisanos
que su coraje alardean,
mientras se adorna el paisaje
de esta pampa de mi tierra,
con baguales que se estiran,
bufan, disparan, se arquean,
o quedan sobre las patas
paraos y no se volean
cuando los hombres se afirman
mirándoles la cabeza,
poniendo acero en la carne
de los brazos y las piernas,
castigándolos sin yel,
rayándoles las paletas,
en la topada más gaucha
de bravura y de destreza.

Y así va pasando el tiempo
entre miradas inquietas,
cuando el monte se cansa
de ver machaza proeza,
llega la tarde trayendo
una sombra pa'la apuesta,
entonces los comentarios
pasan de oreja en oreja,
repitiendo lo ocurrido
a lo largo de la rueda,
donde caballos y criollos
jugaron tamaña apuesta,
unos: no entregar el lomo;
otros: no tocar la tierra,
y todo porque el domingo
¡cayó en domingo de fiesta!

Y fue famoso

(Foto: Eduardo Amorim)
Como el tiempo es una noria
Que da vueltas sin parar,
Suele las cosas dejar
Del otro lao de la historia.
Pero a veces la memoria
Sabe coparlo al olvido,
Y hoy el recuerdo ha querido
Que esté mirando al pasao,
Y vuelva aquél reservao
A su tiempo más florido.

Y ansí mis ojos retratan
A ese bichoco sumido,
Que por los años, vencido,
Anda arrastrando las patas,
Vuelvo al pasao y aunque a gatas
Hoy lo estoy mirando andar,
Yo lo quiero recordar
Como en sus tiempos mejores,
Cuando muchos montadores
Solo de él solían hablar.

Me hace volverlo a ver
Echo corcovo y relincho,
Y al enterrarle los pinchos
Ver un paisano caer,
Tanto que hace estremecer
Todo el público reunido
Cuando lo deja tendido
A un famoso domador,
O cortando un atador,
Cogoteando enfurecido.

Pero es al ñudo el intento,
Y se hace triste pensar,
Que se pueda regresar
Al inicio de este cuento,
Quisiera que en el momento
Que el chimango venga a verte,
Te sientas bellaco y fuerte,
Y pensés en la partida,
Que estás volteando a la vida,
Del palenque de la muerte.

Dos de los de antes


La gente que peina canas
Sabe hablar de dos jinetes,
Que fueron para los fletes
Igual que abrojo en la lana.
A fuerza de maña y gana
Supieron siempre echar buena,
Los que pa otros fue condena
Pa ellos fue jugarle y risa,
Uno: don Joaquín Equisa,
Y otro Oscar Esteberena.

Los dos supieron andar
Cerca del cuarenta
Y por el sur se comenta
Que no hubo otra yunta par,
Y dentrando a ponderar
Se recuerda al Balcarceño,
En la Esquina del Lucero
Al tordillo de Arrechea,
Lo ablandó como manea
Que la ha agarrao un guasquero.

Don Oscar dicen que fue
Lo mesmo que el Vasco Equisa,
Que le dio flor de paliza
A aquél alazán de Argüello.
Que anduvo en Parque Camet
Un muy famoso gateao
De Guerrero y me han contao,
Que a un doradillo de Lopez
En Juarez sacó al galope
Y fue con todo el recao.

A un mala cara padrillo
Que era de Pastor Molina,
La fama se le termina
Cuando Equisa lo echó al trillo,
Que ha aumentao el doradillo
Velaez también lo apoca,
Y aunque era fuerte de boca
Aquél bayo de Aspitarte
Le dejó la fama aparte
Como al “Huracán” de Roca.

En cada recuerdo van
Los nombres de estos criollos
Que a Candia por Tres Arroyos,
Oscar lidió su alazán;
Por hay otros contarán
Que con los ojos vendaos,
Joaquín anduvo enancao
Con su hermano o con Juan Alza,
Porque le sobró confianza
Pa’encarar los reservaos.

Y no termina la historia
Cuando en rueda de paisanos,
Se habla de un tiempo pasao
Y de jinetes con gloria,
Pero siempre la memoria
De dos nombres utiliza,
Ya que poco se precisa
Pa dar la razón más plena,
¡Si bueno fue Esteberena,
Ahí anduvo el Vasco Esquisa!

Y le sacó el invicto

(Foto: Eduardo Amorim)
Hoy que el hombre se ha tupido
De pelos blancos las sienes,
Se haya feliz porque tiene
Lo que siempre había querido:
Un hijo que le ha salido
De su cría fuerte y sana
Y que se afirma con ganas
Al bagual que más se alabe
Y de su fama se sabe
Entre la gente paisana.

Anduvo siempre a su cola
De que empezó a caminar,
Y fue aprendiendo a lidiar
Con sogas, lazos y bolas;
Como tiro de pistola
Salió para el yeguarizo,
Bien de a caballo, macizo,
Pa aguantar cualquier revez,
No había cumplido los diez
Y ya amanzaba petisos.

Así fue que al poco andar
Ganó fama de jinete,
Y el que a la huella se mete
Ha de ser para tranquear.
Hoy lo han venido a invitar
Al viejo pa que lo vea
Va a ser brava la pelea
Pues va a subir a uno malo,
Pero si el padre va al palo
Clavao que no lo voltea.

Y ansina llegó el domingo
Del día de la jineteada,
Y temprano, de madrugada,
Diba cada uno en su pingo,
En el boliche del gringo
Se bajaron de pasada,
El mozo no tomó nada
Solamente alzó tabaco,
Y el viejo, de un solo taco,
Se despachó una quemada.

Al rato estaban los dos
Dentro d’ el campo’e la fiesta
Escuchando alguna apuesta
De: -“¡Voy al flete!”,“¡yo a vos!”,
-“será lo que mande Dios”,
Dijo el dueño’el reservao,
Y siguiendo pa un costao
Padre e hijo ya caminan,
A los laos de la cantina
Pa hacerle un tiro al asao.

Cuando llegó el momento
De encararlo al reservao,
Le dijo el viejo: “Cuidao
Y atienda los movimientos”,…
Salió el flete como viento
Y en cuanto le abrió las dos patas
Se hizo un ovillo y a gatas
Le aguantó el primer revuelo,
El padre miró pa’l cielo
Y otros gritaron: “¡lo mata!”…

Pero al ratito cambió
El pensamiento’e la gente,
Porque el muchacho valiente
Nada al chuzo le aflojó,
La lonja se la asentó
De revés y de derecho,
De las verijas hasta el pecho
Le hizo correr las de fierro,
Y el padre dijo: -“¡No le erro
Que no lo baja es un hecho!”

Por su instinto de bagual
Y no entregarse vencido,
Aunque ya era pan comido
Siguió bravo hasta el final,
Y al cambiarse de animal
Para el del apadrinador,
Le cupo al mozo el honor
Por su clase de jinete,
Sacarle el invicto al flete
Por su baquía y valor.

Y rodeao por los mirones
Padre e hijo frente a frente,
Se abrazaron de repente
Cruzando los corazones,
Se vieron dos lagrimones
Sobre la cara correr
Del viejo que con placer
Dijo fuerte y sin empacho,
-“¡Hijo’e tigre mi muchacho…
Overo tenía que ser!”.

martes, 6 de abril de 2010

Jinete


Chaqueta y bombacha blanca,
bota'e potro bien calzada;
una manttita tersiada
y sombrero con retranca.
Medio chuecón cuando arranca
es su paso al caminar,
y dentrando a conversar
su palabra es sentenciosa:
pero sus ojos retozan
si se habla de jinetear.

Conoce a la perfección
los potros que él ha montao,
y no hay nombre "reservao"
que no esté en su colección.
Habla con admiración
de aquél que lo pudo andar,
y recordando el lugar
donde le tocó caer:
dice que quiere volver
si se lo vuelven a dar.

Con el cuero o encimera
no le teme a ningún chuzo;
si el sorteo lo dispuso
su turno nomás espera.
Se enhorqueta de primera
y sin hacerse esperar
ya comienza a revolear
pero si el flete es atroz,
él prefiere hechar el dos
antes que entrar a charquear.

Siempre será orgullo de él,
ir pegao como un abrojo;
rayar hasta cerca 'el ojo
y menear lonja sin yel.
No pedir ni dar cuartel
al bagual más soberano,
después como buen paisano
juntar aplauso y bocina,
en ancas del que apadrina
con el sombrero en la mano.

Así es nomás el jinete,
un lujo pa esta nación;
honra de la tradición
sobre el lomo de los fletes.
El que a los potros somete
en el lance más violento,
él que va adornando el viento
con lonja y habilidad:
y al que la argentinidad
ya le debe un monumento.

Apadrinador (Triunfo) y Caramba con la charqueada

Se hace un arco el salvaje
y el criollo bravo,
sobre el lomo va pegado.
Encara el potro fiero
para un costado
y ya se armó el desparramo.

Por la parte de afuera
muy bien montado:
el que apadrina está al lado.
Le corta el rumbo al chuzo
de un santiguado
el hombre pa eso es baquiano.

Laralaralalaaila
laralaraila
al que apadrina he nombrado!.

Después cuando el sotreta
sale en carrera,
el que apadrina se juega.
Como es muy de acaballo
se le aparea
y como un mimbre se arquea.

Lo saca del montado,
si ud lo viera,
como si muy fácil fuera.
Y en el anca e su flete
ya lo pasea...
y él ni lo mira siquiera.

Laralalalaila,
laralalaila...
¡apadrinador quien fuera!

..........................................................

Era un flete oscuro, ¡caramba!
del lao de Tandil,
Era un flete oscuro, ¡caramba!
del lao de Tandil.
Mentao en el pago, ¡caramba!
y me toco a mí,
mentao en el pago, ¡caramba!
y me toco a mí.

Me até las espuelas, ¡caramba!
antes de subir,
me até las espuelas, ¡caramba!
antes de subir.
Le dije al del palo, ¡caramba!
va ser pa sufrir,
¡Qué chuzo más condenao, ¡caramba!
se arqueba pa todos laos, ¡caramba!
y yo bien pegao.

Y lo fui llevando, ¡caramba!
sin dejarlo armar.
Y lo fui llevando, ¡caramba!
sin dejarlo armar.
Rayandolo arriba, ¡caramba!
meta castigar.
Rayandolo arriba, ¡caramba!
meta castigar.

Después de confiado, ¡caramba!
me quise florear.
Después de confiado, ¡caramba!
me quise florear.
Y en un abalanzo, ¡caramba!
tuve que charquear,
y en un abalanzo, ¡caramba!
tuve que charquear.

¡Caramba!
Ya lo tenía entregao, ¡caramba!
al oscuro condenao, ¡caramba!
y esto me ha pasao.

Pa' la gente de trabajo



Dedicado al gran jinete de la familia que fue Pío Silveyra!
.................................
El sábado amaneció
con tupidos nubarrones
y el tiempo se hizo opiniones
de: "¿irá a llover o no?",
pero esto no incomodó
para empezar la jornada.
Se juntó la caballada
y entre la manga y tranquera
el ruido de las tijeras
sonó con gusto a tuzada.

Durante todo ese día
se trabajó pa'el siguiente,
demostrando aquella gente
saber muy bien lo que hacía.
El patrón que dirigía,
ordenaba la cuestión,
y al mirar con atención
desvasar a los caballos;
al ver que rengueaba un bayo
le ató una cerda al garrón.

Y antes que amaneciera
el domingo para doma:
churrasco, mates y bromas
adornaban la matera.
Y porque el tiempo no espera,
la luz lo corre al lucero;
ya todos se dispusieron
a comenzar sus labores:
con el lazo, acarreadores,
el que ensilla y palenquero.

Y encarando pa'los corrales
porque hay que clasificar,
y con el nombre anotar
a todos los animales.
Antes, descuelgan bozales
y lazos del corredor;
y un buen apadrinador
el tiempo lindo celebra,
con un porrón de giñebra
que alcanzó el anotador.

Y aura sí no falta nada,
se ha puesto en todo cuidao:
los caballos bien ataos,
las espuelas destrabadas;
en el palenque amarrada
la bandera azul y blanca,
y llega, luciendo el anca,
un lazo nuevo el patrón;
con su felicitación
diciendo: "¡Mi gente es manca!".

Y cuando ya son las diez
y la gente se avecina,
para empezar de las clinas
y no aflojar más después.
Será el aplauso, tal vez,
pa'l flete o pa'l domador;
mas yo que nací cantor
y aprendí a mirar de abajo:
¡pa' la gente de trabajo
será mi canto mejor!

viernes, 20 de noviembre de 2009

Ya voy puerteando


Se han acortao las distancias
entre el "me vine" y "me voy",
y parece que por hoy
ya no hay rodeo en la estancia.
Quise poner arrogancia
al comenzar la función,
pero al formarse el fogón
ya me di cuenta, paisano,
que en vez de darme la mano
me dieron el corazón.

Por eso no es un cumplido
decir en la despedida,
que mi alma está agradecida
de cómo me han atendido.
Mucha gente he conocido,
Argentina y de otra suerte;
mas cualquier paisano alvierte,
sin andar con mucho enrede,
que pa igualarlos a ustedes
tendrán que pitar del juerte.

Y el tiempo es como la plata,
se gasta sin darse cuenta;
mas ninguno lo lamenta
si el gastarlo es cosa grata.
Fue linda la serenata
yo pienso pa mí, al menos,
y al dir tranqueando sereno
diré al iniciar el paso
lo breve, pienso amigazo
siempre fue dos veces bueno.

Por eso ya voy puerteando
me está esperando la huella,
y he de volver a ella
por gusto de andar andando.
Como he llegado cantando
ya me voy con mis cantares;
y al verlos tan ejemplares
les diré con sentimiento:
tal vez me traigan los vientos
de nuevo pa estos lugares.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Espuela (fotos: Eduardo Amorim)



Como imitando aquél gallo
que en la riña se hizo trizas,
el domador la utiliza
hecho horqueta en el caballo.
Como imitando aquél gallo
busca sangre a lo salvaje,
en el talón va el coraje
mientras el potro se estira
y forma una flor de achira
dibujada en el pelaje.

Igual que estrella del cielo
son tus rosetas bravías,
y que relumbran de día
cuando van rayando el suelo.
Igual que estrella del cielo
relucen de rato en rato
si un criollo pide un barato
en una fiesta campera;
deslumbra a su compañera
con las mudanzas de un gato.

Rodajas llenas de pinchos
que han de rayar el pelaje
pa' que se arquee el salvaje,
sujetando su relincho,
rodajas llenas de pinchos
que en los hijares se cuela;
cuando potro y gaucho vuelan
por la topada infernal...;
con la sangre del bagual
se escribe tu nombre: espuela.

martes, 11 de agosto de 2009

Las mellizas



Mucho antes de hacer pareja
y de armar su propio nido
ya se le había metido
y medio de entre ceja y ceja
esa idea que él refleja
en cada conversación
que llegando la ocasión
se cumpla el mayor anhelo
y que Dios le mande del cielo
un hijo... ¡y que sea varón!

LLegó el casorio y la luna
dentró a dar vueltas enteras;
un día su compañera
le dijo: -"pronto habrá cuna"
Desde entonces, su fortuna
deshechando una muchacha
le dibujaba la facha
del gurí que ya venía
y hasta pensó que lo "vía"
de alpargatas y bombachas.

Se imaginó recorriendo
con su gauchito el potrero
o maceteando algún cuero
pa qu'él lo vaya prendiendo.
Y así pensando y subiendo
se hizo la cuenta completa
del tiempo que no asujeta
porque la luna no espera
y le avisó la partera:
- "Lamento, ¡son dos chancletas!"

-"¡Mellizas! y pa' más dos!"...
Primero sintió un resabio,
después soltó de sus labios
un:"¡muchas gracias a Dios!"
y al tiempo, cuando en la voz
de su yunta salió un "¡Tata!"
No hubo pa él cosa más grata
y sintió en esa ocasión,
sacudirse el corazón
como zapateando en patas.

Cuando vuelve y desensilla
después de andar campo ajuera
ya las mellizas lo esperan
del patio, justo en la orilla,
Cada una en cada rodilla
se acomodan y se sientan
y mientras que le comenta
a su patrona mil cosas
se le prenden las mocosas
como perro a una osamenta.

El tiempo sigue su andar...
Las mellizas van creciendo
y despacito aprendiendo
sin tenerlas que mandar;
y por gusto de ayudar
mientras una hace las camas
la otra junta alguna rama
y si cae una visita
já, ellas con el mate invitan
sin que las mande la mama.

Le va saliendo la yunta
más criolla que dos zapallos.
Ya se han echo de a caballo
y a los terneros repuntan.
Si una sube a la coyunta,
la otra maneja la horquilla;
si aquella echa la tropilla,
una vaca ordeña ésta
y ayer hicieron de apuesta
cuál hachaba más astilla.

Cumplen cualquier misión
como si fueran varones
y hasta parecen dos piones
pa'l tiempo de la parición.
Cuando llueve, al galpón
lo acomodan con esmero
Si falla un torniquetero
allí van con la herramienta
y le embarullan la cuenta
al turco vendiendo cuero.

Y no por esto han perdido
su condición de mujer
pues se amañan pa tejer
o pa hacerse algún vestido
De la madre han aprendido
a ser prolijas, hacendosas;
y cuando el día reposa
prenden lo que es preciso
lo mismo: que hacer un guiso
que a poner una ventosa.

Como en otros tiempos andan,
en que padre fue guitarrero;
cuando los quince cumpliero
le trajeron dos guitarras.
¡Ajá! hay que verlas, las agarran
como jugando se plantan
un estilo viejo, cantan;
o alguna milonga ofrecen,
y dos calandrias parecen
que anidan en sus gargantas.

El hombre que ya ha empezao
a echar canas en el pelo,
sigue agradeciendo al cielo
por lo que el cielo le ha dao.
Y evocando aquél pasao
si la memoria revisa
se le escapa una sonrisa
y hasta piensa, en ocasiones
¡que ni una tropa 'e varones
se compara a las mellizas!

jueves, 6 de agosto de 2009

Le decían Vidalita




Le decían "Vidalita"...
Era suave, tierna, mansa.
Dicen que de muy pequeña
siempre fue sublime y grata.

Por eso que cada cosa
que su nombre recordaba,
tenía todo el hechizo
del amor que nunca falta.

Ella fue hija de nadie;
la criaron en la estancia
un poco entre los patrones,
la cocinera, mucamas,
la familia del quintero,
el capataz, la peonada,
porque todos reclamaron,
al nacer tan desgraciada;
qu'a más de no tener padre
cuando a este mundo llegaba:
Dios se la llevó pa'l cielo
a quien sufrió tanta infamia...

Y aunque se llamó María,
el día de bautizarla
pa' todos fue "Vidalita"
un nombre que es ESPERANZA.

Tenía ojos celestes
y aunque de mirada clara
era otro sol encendido
que alumbraba por la estancia.

Primero siendo gurisa,
después muy tierna muchacha;
y cuando se hizo mujer,
porque siempre su mirada
era un supremo regalo
de fe, cariño y bonanza.

Tenía, tenía la voz muy dulce,
armoniosa, suave, clara;
que ni siquiera el silencio
al hablar se molestaba.

Así era "Vidalita"
sublimidad y ESPERANZA...

Y un día, a "Vidalita"
el amor vino a buscarla.
Llegó en un flete lobuno,
bien rechapeteao de plata,
que montaba un mozo flor
erguido como una lanza;
capaz de dar por un beso
la fortuna de su plata.

Y se encontró con un: "No"
que fue como puñalada..
Le dijo que no podía
querer y entregarle el alma
a quien no fuera como ella,
hecha de sueño y bonanza.

Y volvió por donde vino
mordiendo adentro su rabia.
Detrás de ese vino otro,
y otro más vino a buscarla,
pero todos se volvieron
con las ganas de llevarla.

Hasta que una noche llegó,
redonda de una luna clara;
un gaucho vestido 'e negro
con su guitarra a la espalda
y le cantó a "Vidalita"
sus trobas en la ventana.

Y se fue como una sombra
al morir la serenata,
perdiéndose campo adentro
el mozo llevando en el anca
el amor, sin que se sepa
ni ande fueron ni por donde andan

Cuentan, cuentan que encontró en la vida
lo que ella siempre soñaba:
dormirse mirando el cielo
y escuchando una guitarra.

Le decían: "Vidalita"...
era suave, tierna, mansa

jueves, 21 de mayo de 2009

Antes supimos tener.


Antes supimos tener
cosas que quedaron lejos...
No son rezongos de un viejo
sino recuerdos de ayer.
¡Qué lindo sería volver
al tiempo del Martín Fierro!,
pasado que desentierro
por gusto de recordar,
como quien vuelve a escuchar
el tañido de un cencerro.


¿Cencerro, dije? Ahí tiene
una de las tantas cosas
que en la memoria retoza
cuando en los recuerdos vienen.
Aura que tengo las cienes,
mesmo que un ruano las clinas,
mi memoria se encamina
evocando esas tropillas
que adornaban las gramillas
al paso de la madrina.

Ese campo era un primor,
el que supo de reseros,
el que vio pasar carreros,
el que tuvo algún cantor;
hoy no está ni el cardo en flor,
ya no hay yerras con pialadas,
no hay jagueles con aguada,
ni se ve un rancho quinchao
¡...cha digo de aquél pasao,
no nos va quedando nada!

Se han ido pa' no volver
aquellas cosas camperas,
los recuerdos son tapera
si es que hablamos del ayer;
a veces cuesta creer
que lo nuestro esté tan lejos...
¿Pa' qué lamentar ¡canejo!
con eso qué via a ganar?,
por ahi me da por pensar
que son rezongos de un viejo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Este oficio de cantor.


Porque siempre me ha gustao
abrazarme a esta madera,
hoy suelto de mi asidera
el lazo más entonao.
La guitarra me ha invitao
por milonga a este floreo
y ya que justo me veo
en esta rueda de criollos:
via a tirar con todo el rollo
el pial que en el pecho llevo.

Tuve la suerte, señores,
de haber nacido Argentino
y pa' mejor el destino
me entreveró entre cantores.
Oficios habrá mejores
pero entrando a comparar
nadie me puede negar
que entre el cuervo y el jilguero:
está de luto el primero
porque no aprendió a cantar.

Esta es mi vida nomás
y yo la elegí a mi modo,
donde quiera me acomodo
si es que me hacen un lugar;
me gusta poder cantar
cuando esta guitarra toco,
a nadie envidio, provoco
cuando mi voz desembucho:
hay quien es pobre con mucho
y yo soy rico con poco.

Porque lo quiso mi estrella
soy distinto que el hornero
donde me invitan me quedo
donde no, sigo la huella.
Tal vez nunca me haga mella
no haber tenido mi nido,
yo soy cruzao con camino
y aunque por muy andador:
nunca me falta un rincón
en el rancho de un amigo.

Y ya nomás me despido
con esta pampa milonga.
Ya sabe, cuando disponga
puede ir contando conmigo
cuando me pegue el chiflido
llegaré hasta su fogón
llevando en mi diapasón;
mi canto hecho de esperanza
y si con esto no alcanza
les dejo mi corazón.

martes, 5 de mayo de 2009

Llenar de coplas el campo.



Se me hace que hasta en las venas
llevo la sangre cantando.
No hay oficio como el mío:
llenar de coplas el campo.
................................
"Quién me ha enseñao?", me preguntan,
y yo me quedo pensando,
si nunca tuve maestro
¡vaya a saber porqué canto!.
Será porque el viejo arroyo
me da su murmuyo al paso,
o de oir a los zorzales
que se amanecen chiflando.

Se me ocurre que hasta el viento,
cansao de andar matreriando,
se hace música en los talas
pa que yo aprienda a imitarlo...
De no, será la laguna
que en las tardes de verano
me lleva hasta las orillas
con un guitarrear de pájaros.

O la quietud de la noche
que deja dentra al rancho
la serenata de un grillo
escondido entre los pastos.
Por eso llevo en el pico
siempre prendido algún canto
sin saber de adonde vino
pa ande fue, ni quien lo trajo.
.........................
Se me hace que hasta en las venas
llevo la sangre cantando.
No hay oficio como el mío:
llenar de coplas el campo.

miércoles, 23 de julio de 2008

A veces una tapera




Y me quedé en la tranquera
como mirando..., mirando...
A veces una tapera
encierra mucho paisano...
...............................

Hice volver la memoria
a los años que pasaron
y me dibujé en los ojos
lo que antes juera este rancho.
Con sus paredes de quincho
todas pintadas de blanco,
un caminito 'e ladrillos,
florcitas en los costados;
el horno de boca grande
y las glicinas trepando...

¿Qué se hizo de aquella higuera
que le daba sombra al patio?
¿Dónde estarán las masetas
con malvones colorados?

De allí juimos a la escuela
en aquél petiso bayo
que aunque era medio mañero
nunca dejó de llevarnos.
El que arisqueaba al pasar,
la escarcha de algún pantano
por más que mi hermano en ancas
lo apurara taloneando.

El yuyo, el pajonal
y también algunos cardos,
han cubierto allá en el suelo
el jardín, formando un cuadro.
Y se ha borrado la estrella
justo en el medio del patio
de botellas enterradas,
de cerveza marca:"Chancho"...

No está el aljibe a roldana
con su brocal y los tachos
donde tanto me asomara
pa mirar el agua abajo
y la veleta que había
en la cumbrera girando
que un día puso el agüelo
pa' cuando el viento haga un cambio...

Ya no veo ni siquiera
el alambre del costado
donde colgaba los cueros
de liebre, bien estaquiados...
Hasta que pasara el turco
pa' darlos a cualquier pago.
No está el camino al molino
entre los yuyos marcado,
ni la bomba del chiquero,
ni aquél cachorrito blanco...

Me acuerdo de aquella vez
que me pelié con el Juancho
por el nidito de hornero
que en la troja había quedado.
¿Y pa qué? ¡Y pa qué si igual que al nido
que quedara abandonado,
le vino a pasar lo mismo
con los años, a este rancho.

¡Qué linda era la vida,
esa que estoy recordando:
andar siempre a media rienda
todos los rumbos del campo...
Atracar a la lechera,
juntar juego, así con marlo
o encontrar algún nidal
medio perdido, entre el pasto...
Tumbar alguna perdiz
al tirarle un alambrazo
o rumbear pa la laguna
antes de entrar el verano
y juntar algunos huevos
de gayaretas y patos...
O echar agua en una cueva
que el peludo hizo escarbando...
Buscar los huevos de tero
o dar de mamar al guacho...
¡Qué linda era aquella vida!
¿Pa' qué diablo habrá pasado?
..............................
Y me quedé en la tranquera
como mirando...mirando...
A veces una tapera:
encierra mucho paisano.

lunes, 14 de julio de 2008

Un peón, Segundo Molina


Llegó a la estancia de paso
pa'l tiempo de las esquilas
y alargó su permanencia
por causa de que llovía.
En la esquina de un galpón
l' hizo tabique una estiba,
tendió el catre y de un alambre
colgó sus escasas pilchas,
y al no encerrar la majada,
y andar de gusto esos días
pa' no pasarla aburrido
ayudó, en lo que podía.
...Que juntar marlos pa' l fuego,
arreglar unas bebidas,
cortar lonjas, sacar tientos,
desgranar pa' las gallinas...
Y cuando compuso el tiempo,
y terminó con la esquila,
se quebró un peón...
Pa' reemplazarlo unos días,
despúes en la mesma estancia
otras changas que salían...
Del galpón, pasó a las piezas
que pa' los peones había.
Y como el tiempo se escapa
y se amontonan los días...
ya van como veinte años
que aquel Segundo Molina
es un hombre para un patrón:
¡ya no es más peón golondrina!.

Pero, el asunto ha cambiao
en estos últimos días,
ya que a llegao a la estancia
un juez, con un polecía;
pa' anoticiarlo al patrón
de un parte que le traían:
"que en su campo trabajaba
un tal... Segundo Molina.
Pa' la patria... desertor
cuando llamó la Marina".
Al enterarse el patrón,
riyéndose todavía -
creyendo una confusión,
dentró a escuchar que decían,
y la verdad era cierto,
aunque ni el peón lo sabía...
¡ había pasao tanto tiempo
del sorteo y la milicia !.
Pero el juez insistió
completando su teoría:
¡ Por no servir a la patria
es un desertor... Molina !.

Esas palabras cayeron
pa' l patrón, como agua fría
y levantando la voz
dentró a sangrar por la herida...
-"¡ Como?... que no ha servido a la patria
mi pión... Segundo Molina... ?
¡ Podrá o no ser desertor
d' eso no ando con porfías...
pero que sirvió a la patria
doy fé y me juego la vida...
Porque hace más de veinte años
sin aflojarle ni un día
con en el arao, de a caballo,
sin conocer la fatiga,
lidiando con toros bravos,
haciendo crecer la estiba,
recorriendo los potreros
pa' l tiempo de las paridas...
¿ O solo sirve a la patria
aquel que va a la milicia?.

Vaya nomás que enseguida
me cambio y salgo pa' l pueblo
a ver la papelería y buscar un abogao´
que lo defienda a Molina...".

El peón, que estaba escuchando
sin decir, "la boca es mía",
salió al tranquito y pensando
en las cosas de la vida,
el que siempre iba alegando
que a llorar no aprendería...
con la cabeza agachada se metió pa' la cocina...
Y le mojaron sus ojos el puño de la camisa...
Mientras seguía escuchando
lo que' l patrón... repetía:

"¡Con qué... ¿no ha servido a la patria
mi peón... Segundo Molina !?".

martes, 1 de julio de 2008

Un perro muerto nomás.


Lo vi tirao, de pasada en un costado de la huella.
Un perro muerto nomás que al final poco interesa
Seguro toreó a un auto y cayó bajo una rueda
o tal vez de puro sonso ni vio el peligro siquiera
y por ser manso y confiao encaro sin darse cuenta
que también pueden los perros ser distraídos una gueltas
y andar como los cristianos cabresteando algunas penas

Y porque yo en esa tarde diba de cabeza fresca
seguí pensando en su muerte en un costao de la huella
Y lo empecé a acomodar adentro de mis ideas,
lo hice mío o de otra gente pa´l caso sea como sea
pero se me hizo que el pobre tenia dueño y alguien era
Lo imagine seguidor de un caballo campo ajuera,
ayudando a su patrón a lidiar con las ovejas
O convertido en guardián de alguna casa campera
y me pareció escucharlo ladrando a una comadreja
O esperando a algún ratón junto a una pila de leña,
que los perros, compañero, mas de un servicio nos prestan

Por ahí me dio por pensar siguiendo con mi zoncera
que pudo ser de un gurí que lo acompaño a la escuela
y mientras el estudiaba salió a campear una presa
y solo encontró la muerte en un costao de la huella
y ahí si, ahí la idea se me puso mas triste que la otra idea
porque un perro pa´ un muchacho
es por el campo aunque no crea
amigo, hermano y juguete pa´ pasar horas enteras.

Se llamaría Guardián, Barbucho, Pinta, Sorpresa,
Bravo, Guacho, Capitán, el nombre que le pusieran
si ahura total esta muerto y eso tampoco interesa
Solamente hay que pensar que en algún rancho lo esperan
y no faltara quien, el que diga que se jue tras de una perra,
pensando que el muy ladino ni extrañara la querencia.

Ya nunca saldrá por el campo bajo el estribo del que muenta
ni seguirá a un muchachito que hoy lo entristece su ausencia
ni cuidara de las casas en un costao de la puerta
Por eso pa´ que pensar si esto nada rimedéa
y estas cosa al final se olvidan como cualquiera
Lo vi tirao de pasada en un costado de la huella
un perro muerto nomás que al final poco interesa.