Quiso morir de a caballo
y se hundió en la soledá.
Se iba muriendo despacio
pa' quedarse un poco más...
Ninguno se fue tan solo
después de tanto guapiar...
Tumbas del aire los cuervos
le hicieron el funeral...
Era tan viejo el tata Juancho...
El hizo todo lo que hay:
desde el brocal hasta el rancho,
todo lo hizo el viejo Juan.
Las noches le dieron hijos,
los días le dieron pan,
los surcos le dieron pena
cuando ya no pudo arar...
Hombreaba una estiba de años,
¡cómo no se iba a cansar!
Se había secao en el surco
lo mesmito que una ráiz...
En su vida sin domingos
nunca tuvo un guitarriar.
La raíz del árbol no canta,
canta la copa nomás...
Le reclamaron la tierra
y la tuvo que entregar...
Se iba muriendo despacio
pa' quedarse un poco más...
Quiso morir de a caballo
y se hundió en la soledad.
Tumbas del aire, los cuervos
le hicieron el funeral...
Se fue despacio... despacio...
¡pa' quedarse un poco más!
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viernes, 29 de julio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
Como yo lo siento
No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero
porque no es como aparenta
sino como yo lo siento.
Yo soy cardo de estos llanos
totoral de esos esteros
Ñapindá de aquellos montes
piedra mora de mis cerros
y no va a creer si le digo
que hace poco lo comprendo.
Debajo de ese arbolito
suelo amarguear en silencio
si habré lavado cebaduras
pa intimar y conocerlo.
No da leña ni pa un frio
no da flor ni pa remedio,
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco.
No tiene un pájaro amigo
pero pa mi es compañero.
Pa que mentar mi tapera, velay
velay, si se está cayendo,
le han rigoreau los agostos
de una ponchada de invierno.
La vi, la vi quedarse vacia,
la vi... la vi poblarse e recuerdos,
sólo por no abandonarme
le hace pata ancha a los vientos
y con gotera de luna,
viene a estrellar mi desvelo.
Mi canto conserva cosas
guardadas en su silencio,
que yo gane campo afuera
que yo perdí tiempo adentro.
No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta,
sino,como yo lo siento.
Su cinto no tiene plata...
ni pa pagar mis recuerdos.
con ojos de forastero
porque no es como aparenta
sino como yo lo siento.
Yo soy cardo de estos llanos
totoral de esos esteros
Ñapindá de aquellos montes
piedra mora de mis cerros
y no va a creer si le digo
que hace poco lo comprendo.
Debajo de ese arbolito
suelo amarguear en silencio
si habré lavado cebaduras
pa intimar y conocerlo.
No da leña ni pa un frio
no da flor ni pa remedio,
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco.
No tiene un pájaro amigo
pero pa mi es compañero.
Pa que mentar mi tapera, velay
velay, si se está cayendo,
le han rigoreau los agostos
de una ponchada de invierno.
La vi, la vi quedarse vacia,
la vi... la vi poblarse e recuerdos,
sólo por no abandonarme
le hace pata ancha a los vientos
y con gotera de luna,
viene a estrellar mi desvelo.
Mi canto conserva cosas
guardadas en su silencio,
que yo gane campo afuera
que yo perdí tiempo adentro.
No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta,
sino,como yo lo siento.
Su cinto no tiene plata...
ni pa pagar mis recuerdos.
jueves, 16 de junio de 2011
Cuchillo, poncho y caballo

I
Pa'l tiempo en que aún se solía,
poblé marcando orejanos
sacaos a fuego y perrada
del monte y de los bañados.
Contaba entonces mi tarja,
lo que cayera en el lazo
-sin salir de la zoncera
de veinte suertes de campo!-.
Y aquí mesmo a'nde me ve,
redotao y de tamangos,
sin darme güelta el capincho
mandaba parar a mano.
¡Ta claro!
Tenía más vacas
que moscas trai el verano.
Cuando paraba rodeo
llovía polvo en tuito el pago.
Pero...
hubo que recular
p'hacerle patancha al diablo,
y al campo de veinte suertes
lo tuve qu'ir fracionando...
A'ura me queda una suerte;
más mi suerte no es de campo:
suerte de tener salú,
cuchillo, poncho... y caballo.
II
Pa'l mesmo tiempo, tenía
un alma como d'encargo
...Cuando la poblé de sueños
dio tres engordes al año...
Alma y campo, pasto tierno;
verde esperanza alma y campo.
Los novillos con mi marca,
y los sueños... orejanos.
Lindo verme cair entonces
-tropilla'e pelo y chiniando-
a pencas y californias
como peludo'e regalo!
Medio "quebrao de verija"
y echao p'atrás el capacho,
dentraba a pedir boladas
a'nde afluejaban los guapos...
Pero, hubo que arrollar cuartas
cuando vino el tiempo malo
y hasta'l alma de a poquito
la tuve qu'ir fracionando...
A'ura me queda una suerte
pa'rimediar, cuanto cuanto:
Suerte de tener salú,
cuchillo, poncho... y caballo.
Pájaros de piedra
Ensillé cuando clariaba
y ahura...ni se ven mis huellas.
Pero, nacido en el basto,
me entretengo haciendo leguas
y saco de las que faltan
goluntá pa las que quedan.
Si dejo por a'i un rastro
se ha de ver cuando amanezca;
piedra soy, y ando rodando
pa'encontrarme con las piedras..
Hay que entregarse al camino
y amoldarse a la pobreza
y encender una esperanza
que alumbre...y que no se vea.
La noche del que camina
tiene más perros qu'estrellas
y bastó que le vislumbren
una pitada'e luciérnaga
pa que se astiyen ladrando
que l´escuridá es ajena.
Pero rodar no es tan duro
si uno alvierte que la piedra
se deja dir suelta'e cuerpo
y el tiempo s´encarga d´ella.
Usté alza una, y lo asombra
la redondez con que amuestra
como un ovillo de tiempo
la forma de la pacencia;
y ande la busque en el aire
levanta el vuelo y... rumbea.
Claro; pa'todo hay principio
y hasta lo barato cuesta;
dir de remanso en remanso,
desguamparse piedra a piedra,
juntar mujo en los breñales,
salir de raíces y arenas,
y desatarle al camino
los ñudos de las esperas...
pa sacarle rinde al viaje,
tiene que dar mucha vuelta...
Se notan las cosas que andan
porque hay otras que se quedan;
y habrán de andar o quedarse
según su naturaleza.
Lo malo es querer usarlas,
pa'que se amuelen entr'ellas,
atando las que se mueven
a la goluntá e´las quietas.
Será negocio´e mandinga
no dejar rodar las piedras...
Pa' pior las quietas entienden
que son "demasiado modernas",
piedras que vienen rodando
dende que Dios crió la tierra...
Pa' mi que salen con eso
porque les tienen idea;
verán que de hallar la mano
que las tire y no se escuenda,
garantido que hasta cantan
como pájaros de piedra.
En lo escuro uno no sabe
si va pensando, o si sueña...
Las corujas aliñadas
en los postes, redondean
dos asombros parecidos
a las llamas de las velas...
Derrepente, con zumbidos
de perdices que despiertan,
al pasar por los chilcales
se alborotan mis espuelas,
y rechinan las rodajas
alarmadas, y remedan
el cantar esperanzado
de unos pájaros de piedra...
martes, 17 de marzo de 2009
Serenata

Sucedió una noche de hace ya... cien años:
Pablo Luna, un mozo "tapao" -un misterio-
llegó con su carga de amor y de agravios
por un rumbo oscuro... borrado en el tiempo.
Pulsó su guitarra, como alucinado;
creció un grillerío de fiebre y tormento,
y su serenata de adios, en el patio,
subió a la ventana de los jazmineros:
"Escúchemé, moza.
La recuerdo tanto...
sin que usté lo sepa... pa' mí... y en secreto,
que su nombre, en cada terrón de mi rancho,
florece en mis noches; guitarra... y silencio...
Guitarra y silencio le nuembran...
Mi canto,
ni se alza de humilde... tristón... y nochero...
y en cuantito quiere rumbiar a lo pájaro, ç
le corto las alas... y lo a'ugo en el pecho.
-...Yo no quiero, moza, que se alce mi canto,
sabe?
... No sea cosa que lo lleve el viento,
y ande esparramando -semillas de cardo-
"l'azul y espinosa tristeza que tengo!
Semilla'e cariño, se riega con llanto.
No es cuestión de hacerlo medianero al viento,
sembrador dispuesto pero... chambonazo!
...Capaz de sembrarlas en tierra'e disprecio.
Pa' que naide sepa que la quiero tanto,
cerca suyo ni alzo los ojos del suelo
y ansí, cuando baila, yo voy cosechando
las flores menudas de sus zarandeos!
Con ellas, ya tengo pa'dir salpicando
mis noches más largas, de merino negro,
cuando las garugas me aprietan los párpados
y me quiebra el'ala del sombrero el viento...
D'ellas, saco mieles pa' endulzar mi amargo.
Con ellas se me hace chapeao el apero.
Por ellas, a veces, me tiemblan las manos
cuando las deshojo mendigando un sueño...
No me olvide ahora que me voy del pago...
Que haiga una nadita'e favor pa'l trovero!
Sólo una mirada... pa' alumbrar un largo
camino'e tiñeblas priendido al cabresto...
Me voy... -sombra y noche-. Me voy - pluma y canto-.
Me voy -lluvia y río-. Me voy -nube y viento-.
Me voy con mi pena vestida de blanco
sentada en el anca de mi parejero!".
.........................................
Dice la leyenda, que aquella ventana
no abrió una rendija de luz para el sueño,
y el cantor matrero, silencio y guitarra,
se perdió en la noche...
guitarra... y silencio!
Canción del peón "recorredor".
(A la memoria de don "Perdigón")
Yo soy pión "recorredor",
y me gusta mi trabajo...
Cuido el campo como mío
porque ... si vamos al caso,
pa'nacer o cairse muerto,
no es ajeno ningún campo...
Mi oficio, es dir recorriendo
los potreros, tranco y tranco,
y hacerle patancha al tiempo,
llueva, truene... o caigan rayos.
No todo es curar bicheras
o acomodar postes caidos;
ocasiones... las garugas
me ven prosiar con los cardos...
Me train noticias, el viento,
y el vuelo de los caranchos...
Presencio las pariciones
igual que un Dios: de a caballo;
y es ley que sobre el lomillo
salve algún borrego guacho...
Pa' mí no tienen secretos
la sierra, el monte, ni el llano;
yo sé a'nde anidan los teros
con sólo mirar al campo...
No se me va ni un carpincho;
sin querer les pispo el rastro
mientras las abras del monte
me ven pasar pitanguiando...
La "achatada" de la costa,
suele esperarme con algo;
si han pasao contrabandistas,
municiones... caña... o naco.
Y... ansí voy, juntando tiempo
p'hacerme viejo, sin asco.
Madrugada o sobretarde,
Sol, o lluvia, tranco y tranco...
Se me han cuadrao ocasiones;
pero... no les cierro el lazo:
Nací pa' "recorredor"
y me gusta mi trabajo.
jueves, 12 de marzo de 2009
Como prosiando

("Año terrible")
Vengo´hablarle Patrón… Don Jesucristo:
Soy un gaucho nomás; sol, piedra y cardo;
y se me hace que i´nora que yo esisto
pués no sé ni rezar… pa´ no amolarlo.
Vengo de lejos… sabe?
Y muy transido!
Si lo he campiao una ponchada di años,
y a´ura vengo´apriender que hay un camino
nomás -el del silencio- pa´ encontrarlo!
Como no sé rezar… tampoco m´hinco;
frente a la Cruz del Sur, sombrero en mano
y de hombre a hombre, como Usté lo quiso,
m´esplicaré, Patrón
…como prosiando:
Siempre jui de Su ley;
de güen instinto;
di una sola palabra pa´ los tratos;
lial pa´l cristiano amigo… o enemigo;
gaucho pa´ tuito el mundo!
Hasta´el tutano!
…Juí dueño de la tierra.
Había nacido pa´ ganarle al pampero di a caballo;
como tuitos los rumbos eran míos
crecí libre y cantor…
como los pájaros.
Viví libre y cantor.
Pero está dicho
que el bien, ni el mal, pueden durar cien años:
Mi libertá, Patrón, cayó en peligro
y pa´ salvarla ensangrenté los pastos.
Me creció un nombre: Patria!
Un nombre lindo
como el Suyo, Patrón;
Projundo, y claro.
Y lo grité! Y temblaron con mi grito,
el cerro, el río, el puma y el quebracho!
Pa´llegar´alcanzarla, mi cuchillo
se trepó a una tacuara;
y jué tan alto,
que le cruzó en el pecho al cielo herido
la franja federal de los ocasos!
Y la patria jué mía.
Y su cariño
m´envolvía en un sueño… azul y blanco,
cuando "por ella" apechugaba el frío,
despanzurrao y solo entre los pastos.
Después…
Vaya´saber!
…Ya jué distinto.
Patrón… Usté y la Patria me olvidaron
y a´ura se me hacen cortos los caminos
y el caminar sin fé… se me hace largo.
A´ura soy "gaucho alzao";un perseguido!
Yo, que acuné la Libertá en mis brazos,
por defenderla hasta la muerte, vivo
topando con la ley…
y el alambrado!
El monte es mi guarida.
Perseguidos,
yo y los yaguareteses nos codiamos
noche a noche en los pasos escondidos
bebiendo agazapaos en los remansos…
Pero aún soy de los Suyos;
y es sabido
que, no faltando el chala ni el amargo,
se puede morir di hambre el pulguerío
que no le doy ración,ni me lo rasco!
Usté me dio este rumbo, y voy solito
mezquinándole el cuero a los caranchos;
no lo viá dejar mal:
jamás se ha visto
dispararle a los perros al lión bayo!
Porque… ta´ claro nó?
Si recebimos
la vida de Usté mesmo, de Sus Manos,
el deber es cuidarla;
cualquier bicho,
si no es muy ruin, busca morir matando!
* * * * *
…Perdone si lo amolo con la prosa;
la soledá ocasiones dentra´a´ugarnos
y es cuestión de volverse medio loco
sin más ni una compaña qu´el caballo…
Ricién nomás, siguiendo esa picada
me topé con el cielo a boca´e jarro
y halle la Cruz…
pa´ mí que se inclinaba
como una bendición sobre estos llanos!
Y… algo se me ablandó;
talvés l´achura
que llaman corazón…
pero hace tanto
que el tiempo me borró las oraciones,
que le dentré a rezar… como prosiando,
y a'ura…
me voy, Patrón.
Mientras estribo,
yo… que todo lo he dao, viá pedirle algo:
Sálveme la guitarra!
La preciso…
pa´ estar seguro de morir cantando!
Compuesto para una pena zaina

...Vine al monte, porque dicen
qu'está llenito 'e pitanga.
- No es que ande en busca 'e silencio
pa' sismar en mi desgracia...-
Eso sí: dende hace un tiempo
no tengo gusto pa'nada...
Dejuro que algún mal di ojo
me ha aventao las esperanzas...
Y aquí voy; por el sendero
desvirao en la barranca...
- Traigo los pasos barbudos
de arrastrá las alpargatas!-
Ya ves...
dende que te juiste
se m'hizo perdíz el alma
y ando afinando un chiflido
pa' ver si puedo pialarla...
Ocasiones se me añuda
la soledad en la garganta
y entonces...
soy un jilguero
llorándote en la guitarra!
Vine al monte...
pero, di a'nde
viá vení por las pitangas
si ojalá me esté muriendo
ni alzo las vistas p'hallarlas!
Vine... a darle agua a los ojos;
y truje esta pena zaina
que vos dejaste potra
pa' ver si podia amansarla...
Malaya la pena bruta!
Velay la pena bellaca,
me tiene enteco y sumido
...puro talero y rodajas!
L'otra vez, de puro bruto
la palenquié pa'ensillarla;
ni bien le templé la cincha
me desparramó las garras,
y... de a'nde saltarla en pelo!
...La pena me ha güelto maula.
Si hasta de a pié voy charquiando
priendido de un chifle 'e caña.
lunes, 2 de marzo de 2009
Canción para mi guitarra.

No es ésta una canción
para el atormentado madero
que me acompaña,
sino para la secreta guitarra
que origina mi canto.
Esa que, como el cardo,
abre una flor azul y deja que el viento
se la lleve en semillas.
I
La hallé en el monte enredada
por el cipó y las enviras
pozo de tiempo, su boca
conservaba todavía
plumas que fueron de un nido,
de alguna cabeza indígena,
o de las alas de un canto
que amaneció en agonía.
Fue casi al llegar al fondo
de alguna senda perdida
donde hasta la luz se agacha
para cruzar fugitiva,
y en lento desovillado
la yarará se desliza.
Hoy más que nunca comprendo
la tristeza que sentía.
Mi raza siempre la tuvo
sobre el pecho adormecida,
la untó con barro de estrellas,
la vistió de lunas finas,
le dio púrpuras heroicas,
y con seda en las clavijas
le imaginaba cabellos
para brindarle caricias.
Cuando la encontré esa tarde,
como olvidada o perdida,
la poblaba un gran silencio
de pájaros con llovizna.
(Es que el monte reposaba
tras la última crecida,
memorioso de naufragios,
y sus vapores prendían,
de las ramas muertas, formas
deshilachadas y efímeras.
No quedaba un solo nido,
ni un solo piar se oía).
Me corrió un frío de muerte
por la sangre más antigua.
Con varios filos de lunas
le fui cortando las fibras
que apretaban entre sombras
su largo cuello de niña,
y le hallé un clavel del aire
florecido en las clavijas.
Me la traje sol afuera.
Sobre un rezo de cuchilla
donde crecen las auroras
de mi pago, donde inicia
su portada el arco iris
cuando escampan las lloviznas,
le escuché medroso el pecho,
la abrigué con mis caricias,
y el buen sol de aquél ocaso
con su roja frase tibia
la bañaba en el concepto
luminoso de la vida.
II
En la rueca de la luna
hilé seis angustias mías;
con ellas hice una escala
luminosa de agua limpia
para entrar a mi guitarra
como una gruta perdida,
y allí estaba el olvidado
cielo de la gauchería;
telaraña con rocío
de estrellas adormecidas
cerca de Dios en la noche
donde la copla suspira;
pago azul recuperado
para el tropel de la cifra;
para que el alma de España
le cante a la raza india
por las rejas de la lluvia
con pena de vidalita;
para que el gaucho no muera;
para que nadie me diga
que ha muerto hace mucho tiempo
crucificado en la risa
con un alambre de púas
como corona de espinas.
Poncho Negro.

Cuando me fui de mi rancho
se puso a llorar el viento.
Estribé, monté a caballo
y lo acuñé en el invierno.
A gatas iba clareando
por una grieta del tiempo
y me fui como la noche
trote corto y poncho negro.
Mire que triste ocasión
andar de riñón cubierto
sintiendo que algo en el alma
nos viene sonando a hueco.
Y mire que cuesta dirse
cuando se ve dende lejos
que la tapera se agacha
como llamando a su dueño.
Quien fuera brujo pa dirse
llevándose como el viento,
lejos de pasos queridos:
risas suspiros y besos
Alcé esa vuelta del rancho
las pocas pilchas que tengo;
lo que no va en las maletas
cabe bien en el pañuelo.
Aquellas cuatro paredes
que cobijaron mi sueño
quedaron desamparadas
cuando me fui en el overo.
Al coronar la cuchilla
miré pa'trás un momento
y me fui como la noche
trote corto y poncho negro.
El despido

Secundino Barbosa era mi amigo.
Cuando nací, ya estaba de pión en casa;
y dejé de gatiar pa dir prendido
de su modesto chiripá de apala.
Supe ser, de gurí, flor de cargoso.
No tenía prienda que me conformara,
y ái andaba Quindín, qu´era su apodo,
pescándome la luna en las cañadas.
Lo tengo bien patente en el ricuerdo
de la noche´el asalto de la estancia;
fortín de piedras que melló en sus tiempos
mucho malón filoso de l´indiada.
Tata´bía acantonao, pa´defenderse,
su personal de crédito en las casas;
y mama, como encinta de la muerte,
pasiaba un delantal preñao de balas.
Yo dentré a tener miedo, pero en esas,
al rejucilo anaranjao di un arma,
lo ví´ a Quindín Barbosa hecho una fiera,
meta trabuco al lao de mi ventana.
Y el miedo se me jué; m´entró sueñera,
y al bárbaro arrorró de las descargas,
clavé el pico y soñé la noche entera,
que aquel gaucho era´l Angel de la Guarda.
Pasó lerdiando el tiempo, que´s el modo
que tiene de pasar por la campaña,
y en mi amigo hallé un máistro que gustoso
me diba rasquetiando l´inorancia.
M´enseñó a hacer trencitas y retobos,
y enriedao en los tientos y las pláticas,
me dio el secreto ´e la virtud del criollo,
que es ser juerte y sobao, como las guascas.
Y era de comedido y bondadoso...
De recorrer el campo siempre tráiba
p´al "patroncito", un aperiá o un zorro,
o algún pichón de tero o de calandria.
Nunca más viá olvidar la tarde aquella
cuando él jué a racionar la caballada,
y yo, atado al tilín de sus espuelas,
me arrimé a pirichar cómo lidiaba.
Rellenó un imbornal pal doradiyo,
que´ra un diablo importao, orgullo e´tata,
idioso el condenao y decidido
pa´distribuir los dientes y las patas!
Ni me le había arrimao, cuando ví el brillo
de sus ojos salvajes, odio en llamas,
me abrasó la clinera; los colmillos
rajaron como un trapo la distancia.
Sentí un derrumbe y me asombró el padrillo
pataliando en el suelo entre boquiadas,
mientras el puño alzao de Secundino
era un ñudo en la lonja de la guacha.
Y ái tiene, ¿ve?, por eso jué el despido.
El puro había costao su güena plata,
y el hombre no explicó lo sucedido,
porque quedaba mal que lo explicara.
Salió del escritorio como ido...
Ya estaba en el palenque´l malacara
y se puso a ensillarlo dispacito,
como quien gusta revisar las garras...
Dispués armó un cigarro; en rudo mimo
me palmió la cabeza; la mirada
se l´enllenó de estrellas... Dio un suspiro,
y se secó la frente con la manga.
Ganao por un apuro repentino,
hizo caracoliar al malacara,
y agarró por la güeya al trotecito...
Yo, recién compriendí lo que pasaba,
y no sabía qué hacer ¡era tan chico!
La pena m´hizo un ñudo en la garganta
que redepente desaté en un grito;
el sol voltió a mi lao la sombra e´tata:
¡Se va, tatita, se me va´l amigo!
¿Quién va´pescar mi luna en las cañadas,
cuando el viento cerrero traiga arisco
sus tropillas de miedo hasta mi almohada?
Y desfleque el chilcal los alaridos
del lobizón, y tiemble la perrada.
No va´star el trabuco´e Secundino
como un sol de coraje en mi ventana.
Jué pa´salvarme que mató al padrillo!
me jué a morder y el l´abajó la guacha!
Como él dijo dispués: "estaba escrito..."
¿Me lo va´echar? ¿Al Angel de la Guardia?
Tata era un hombre güeno, compriensivo,
le dolió aquello, ¿sabe? Sin palabras
salió hasta la tranquera; dio un chillido,
y sofrenó el bagual el Secundino
con un tirón que lo sentó en las patas!
Corrió pa´regresar, eco ´e cariño
recogiendo el largor de la llamada...
"Mande, patrón...
--Quedate, Secundino,
el gurí no quiere que te vayas.
Décimas de Jacinto Luna

No pregunten de'onde soy,
vengo del tiempo aparcero,
y ni los mismos senderos
Comprenden pa’ donde voy;
voy tiempo arriba y estoy
resignado a mi destino,
de andar siempre peregrino,
durmiendo sobre mis garras,
y despertando guitarras
a la orilla del camino.
Sin fajón en la carona
ni lazo atado a los tientos,
traigo un temblor que los vientos
dejaron en mis bordonas,
y una pena en las lloronas
que no quieren alzar vuelo,
porque el rigor del pihuelo
la lleva atada a mi huella,
pa' que no se hagan estrellas
alumbrando desde el cielo.
Ni me espera una querencia
ni los caminos me espantan
porque no hay pa’ los que cantan
más pago que el de la ausencia;
nada me ata a la existencia,
voy muriendo al tranco lerdo
cada atardecer me pierdo
tras los horizontes rojos,
con un niebla en los ojos
y acosa’o por los recuerdos.
Me han echa’o en el fogón
ramitas de mataojo,
espinas en el rastrojo,
un dolor en el corazón;
y voy con esta canción
en los labios de una herida,
pa’ que al final de mi vida
quede mi canto despierto,
pues todo cocuyo muerto
deja una luz encendida.
viernes, 27 de febrero de 2009
Como esta lluvia mansa.

No sé si el agua es cosa de la tierra que se hace nube,
o cosa del cielo que se hace río,
pero intuyo de pronto que hombre y agua
tenemos destino de tierra y vocación de cielo,
y me descubro un alma limpia y recién nacida,
como esta lluvia mansa...
...........................
Como esta lluvia mansa
que cae al campo
Cuando me vuelvo nube
no llevo barro.
Suelo hacerme rocío
sobre los pastos
Ni el perfume me llevo
cuando levanto.
Suelo cambiar de nombre
según los años
Arroyo que la seca
transforma en charcos.
A veces ando mucho
y otras me estanco
Mirada azul que el cielo
pierde en el llano.
Soy a veces silencio
y a veces canto
Modos de ser el agua
y este paisano.
Pero eso si sufrido
de andar penando
Cuando me vuelvo nube
no llevo barro.
jueves, 3 de julio de 2008
Rancho Muerto

Punteo para "Rancho Muerto"
I
En un paraje bruto, donde el campo
se arrastra a bellaquear, duro y parejo,
p'hacerse cimarrón entre los cardos
y los chilcales densos,
hay un rancho silleta, solitario,
jundido contra'l plomo del invierno...
Ha estao en la cuchilla, sesent'años;
y ha sido guapetón el rancho viejo.
A veces, la coruja en la cumbrera
le dio manos de frío a contrapelo,
pero sólo una vez hubo caranchos;
si algo más falta... lo llevó el sendero.
Aura, es cuasi tapera; a pocos pasos
retuerce su miseria un tala seco,
y se agrieta un palenque de quebracho
que ha quedao pa' mojón del desconsuelo.
Levantando su pértigo, está el carro
como en una añoranza de repechos.
Más allá hay dos horcones;
son dos brazos
que alza en busca de luz, el pozo ciego.
Por vez primera, tiene miedo el rancho,
todo está muy tranquilo; muy siniestro.
No se mueven en torno ni los pastos,
y la tarde es un yugo de silencio.
De golpe, por los cerros más lejanos
repechan grandes nubarrones negros,
y en remolinos de baguales zainos
por un trillo de furia,
llega el viento.
L'oye bramar; sentao en sus garrones
quiere aguantar su empuje en el encuentro;
quiere juir, como el potro, a la llanura;
quiere volar, abriendo los aleros,
pero todo es inútil; porque tiene
los cuatro pies maniados por el miedo,
y al final... es de barro: como el hombre;
y al sentir que la garra del pampero
se l'enrieda en la clin, cruje un sollozo
de coraje vencido, y cai deshecho.
Por el cardal, montao en un bichoco,
tembloroso de frío, llega un viejo;
por sus azules ojos ñeblinosos
vaga una pena di agua sin consuelo.
Quisiera levantarlo; pero el rancho
le ha dentrao a pesar memoria adentro,
y son pocas las juerzas con que arrastra
la soledá de sus ochenta inviernos...
Da unas güeltas en torno; su mirada
busca una vaga ayuda en el potrero,
los cardinales de su desamparo
se le hunden en los ojos, como dedos,
y entonces, le habla al rancho, de manera
que, llorando a los gritos, juye'l viento
mientras una garuga destemplada
lustra las muertas pajas del alero...
Rancho Muerto
II
"Te caite... rancho flojo!
Aura, que agatas
me van quedando fuerzas pa'l silencio,
te da por afluejar los caracuses
y azotar la osamenta contra'l suelo...
Las otras noches, no podía dormirme
cuando al pasar te paletiaba el viento...
Te oiba di a ratos rechinar los dientes
y carculé que 'stabas medio enteco;
pero nunca, pa tanto, mesmamente.
Mirá que t'hice juerte, rancho viejo...
Ya van pa sesent'a años.
Tenía veinte,
cuando llegué a estos pagos de tropero,
y trompecé con unos ojos tristes
que me habían aguaitao...Dios sabe'l tiempo.
Yo era medio flojón pa los caminos
y me gustó pa comenzar un cuento.
Como traiba unas libras en el cinto,
l'eché l'ojo enseguida a este potrero
donde después te alcé, con tanto orgullo,
que hasta envidia les daba a los horneros.
Aprovechando aquél menguante 'e junio
corté tijeras, paja, horcones gruesos,
y te hice con caricias; justamente
como se hacen los hijos, y los sueños...
Había que ver, cuando la truje a ella.
Se raiba sola'e verte tan bien hecho:
la quincha de escalera parecía
como un intento de llegar al cielo.
Cómo se raiba... Cuando nos miramos
yo parecía un gurí: sacando pecho;
y se vino al cariño de mis brazos
a pagarme la changa a fuerza'e besos.
...Dispués, vinieron los gurises: Pancho,
Lucio, José, Juanita...Tuitos ellos...
Y parecías un nido de pirinchos
con tanta risa de gurí contento.
Una mañana, les corté el retozo;
los enanqué en el malacara viejo,
y el ala blanca de los guardapolvos
rumbió a los palomares del colegio.
Dispués...
Jué como todo en esta vida:
unos se casan... otros se van diendo...
y golvimos a quedar, yo y la patrona,
nuevamente de novios, por un tiempo.
Hasta qu'ella se jue. Ségún el cura,
p'ande se m'iba a dir sino pa'l cielo...
La tarde que se jue me dijo: "Lucio...
tenés rancho pa'rato ¿eh? Salió güeno!"
...Van pa' cinco años; y cuando me craiba
que m'iba hacer tapera yo primero,
te da por afluejar los caracuses
y azotar l'osamenta contra'l suelo...
Te da por afluejar, cuando no hay juerzas
p'apuntalarte un poco; cuando tengo
las manos tan tembleques, rancho flojo!,
dejar morir al raso al patrón viejo!"
..............
Y jue la noche pior de Santa Rosa:
llovió, como pa'ahugar hasta los cerros.
Cuando quiso clariar la madrugada,
lo encontraron dormido y ya sin tiempo,
con la blanca melena derrumbada
sobre las clinas de su rancho muerto...
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