viernes, 17 de diciembre de 2010

La India loca de la isla


Timbó Blanco. Victoria (Entre Ríos)


Tiene quemada la piel
mezcla de criolla y charrúa
en la trenza de la infiel
el hilo blanco garúa.

Navega en su cascarón
sobre el remanso sombrío;
¡le han llevado el corazón
las aguas negras del río!

¡Ay! M'hijito cara triste
gajito de "Curupí"
Yacaré, si lo comiste
comeme también a mí!

¡Ay! M'hijito cara güena!
¡Ay! mi gurí sabalero!
Me quiero morir de pena
y tuavía no me muerto!

Dolor, locura y cariño:
sigue y persigue en la bruma
la mirada de su niño
en los ojos de la espuma.

Mueve a pala el frágil bote
habla y llora sin sentido
y le cuenta al camalote
su sueño desvanecido.

Tenía un rancho en la costa
"Charques" de sábalos gordos
para el fuego "chilca" y "bosta"
y criaba garzas y tordos.

De vez en cuando un "nutriero"
que "atracaba" en su remanso
les dejaba "pa el puchero"
por un rato de descanso.

Su "tapecito" "sin tata"
(semilla de, "con licencia")
cazaba y pescaba "en pata"
toda al aire la indecencia.

Venía "pa lindo el guacho";
atrevido, por demás,
talón ágil de "Viracho"
y ojos de "Zorro Aguarás".

Hasta en las noches más crueles
el ronco canto del gallo
lo hallaba "echando espineles"
o prendido en el "tramallo".

Ni enfermo, se estaba quieto
corajudo y decidido
no le imponía respeto
el oleaje enfurecido.

Selvas, cuevas y embalsado;
no hay matorral misterioso
donde no haya penetrado
su audacia de hurón curioso.

De sepa Dios qué camino
sangrando el cuerpo desnudo
"caiba jediendo a Zorrino
o jineteando un peludo".

Con los sesos "redetidos"
"se diba" en las siesta a veces
a espiar y enlazar dormidos
"capinchos y yacareses".

"Y ansina jué que salió
una mañana temprano...
Pa el lao del río agarró
con su lacito en la mano.

¡Ay! mi plantita de aromo
mi mojarrita platiada,
tu busco m'hijo, y ni como
ni tomo mate ni nada!

Cuando tu perro torea
en la ranchada vacía
tal vez, en sombras, te vea
pegao a la sombra mía.

Pero yo por más que miro
no te veo, mi alma, y siento
qu'en el aire que respiro
voy respirando tu aliento.

Ceibo en flor que derramás
tu flor de sangre en el río
yo soy pobre, y le dí más
en la flor del hijo mío.

Lagrimeo y lloro tanto
y echo el llanto en la corriente
pa qu'el calor de mi llanto
all'abajo te caliente.

¡Ay! pena que me atormenta
¡Ay! tormento que me aguanta
me consume y me alimenta
me voltea y me levanta.

Sauce llorón, mi agonía
tu verde rama lloró
y aunque llores noche y día
no llorarás más que yo.

-"Vení que t'estoy buscando.
¡¿No te duele verme sola...?!"
.............................
Y se la llevan, boyando,
el cascarón y la ola.

Libertador


¿Montonero? ¡Patriota!... y fué soldado
pero a su modo: poca disciplina,
su caballo, su chuza y su recado
y la causa que ignora y que adivina.

No tuvo al rebelarse ni bandera
la conquistó después: para ganarla
se enfrentó "con cualquiera y ande quiera"
¡por eso supo amarla!

Mudo, sufrido, cauto, endurecido
por el frío y el sol; llano y montaña
le miraron caer sin un gemido
o alzarse heroico y olvidar la hazaña.

El mismo fué un cuchillo,
todo de punta, cuerpo, pingo, brazo,
y su achinado pelo de espartillo
y el bote enhebrador de su lanzazo.

A veces, puso, m{as cerrado el ceño
como dudando, y al tantearse el cinto
iluminó las sombras de su sueño
el manantial secreto de su instinto.

Rastreador de su fe, filos y espinas
hirieron su intención: la Independencia
no la alcanzó en proclamas y doctrinas:
¡fué una revelación de su conciencia!

Nunca exigió ni premios ni derechos
"Patria libre o morir" y eso era todo
"corto en palabras, desbordado en hechos"
dijo el asombro del cronista godo.

Vivió poco, su vida
era sólo un motivo extraordinario:
la llama de un candil, desvanecida
en la vida del último adversario.

Así cruza su estampa ensangrentada,
Suipacha, San Lorenzo y Ayacucho:
queda un vago recuerdo, casi nada,
para nuestro presente, es casi mucho.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¡Patria mía!

(Escultora: Nora Jaikin, Obra: "Nueve lunas")
¡Que no tengan tus hijos el cogote
atao por la miseria.
¡Que no vivan lo mesmo que los perros,
en esta Patria grande,
en esta Patria guena!...

Patria anden retoñan ambiciones,
que yo las creíba secas,
ande empiezan a odiarse tus varones,
como si de argentinos
la sangre no tuvieran!

Patria que jué comprada con la sangre
de los gauchos primeros;
cuando las criollas, flores de la raza,
el fruto más querido
de la vida te dieron.

¿Es que de tantas razas misturadas,
el fruto no es tan gueno;
como el que dió la india y el cristiano,
mestizo de coraje, que murió por tu suelo?...

Dentrar a viejo


Uno ni caso les hace,
mesmo que si no existieran,
... ricién al dentrar a viejo
se acuerda que tiene piernas.
Pasa que están muy abajo
pa'que los ojos las vean...
Cuando se es moso, las vistas
se güelven muy altaneras,
remuentan cielos azules
y bajan poco a la tierra,
y claro... ¡quién va'acordarse
que anda viviendo sobre'eyas!
Y áhi andan las pobrecitas,
cargando una vida entera
con un andamiaje'e güesos
que de guapos no se quiebran!
Es al pasar de los años
que uno dentra a cáir en cuenta,
... porque áura, aunque no paresca
estoy dependiendo d'eyas!
Carcule que hasta hace poco
lo pasé enhebrando güeyas;
... aparcero de horizontes,
compadre de polvaderas...

De noche se me antojaba
que andaba sobre una estreya
y cuando clariaba el día
sobre alguna nube d'esas
que me blanquiaban las ansias
de dir sin pensar en güeltas...
¡Con las alas tan crecidas
como pa'pensar en en piernas!
... Al ajustarme las botas
de madrugada, las véia,
dispués ya ni me acordaba
que andaba parao sobre'eyas!
... Pero de balde no pasan
los años. Con la esperensia
uno ya busca afirmarse
con los dos piés en la tierra
¡y es áhi donde se carcula
que abajo también hay juersas!
....................................
... ¿Usté que dice, mi saino?
¿Se anima ha hacer unas leguas?
... ¡Nó... no se asuste!... ¡Ni loco
le haría una judiada d'esas!
Ya ha galopiao una vida,
descanse lo que le queda.
Por lo menos usté tiene
cuatro apoyos en la tierra,
cuando se le cansan dos
los otros dos lo alivean;
fiero se pone pa' mí
que tengo un par... ¡si pudiera
'tar parao como las garsas,
pa'soliviar la flojera!
...............................
...-"¿Con quién conviersas, Lisandro?"
...-"¿Eh?... ¡con naides!... hablaba sonseras
con el mancarrón... A veces
parece que me entendiera!"
-"¡Tas más loco que una cabra!
... dientrá que está fresco ajuera...!"
- "¡Tenís rasón, viá dentrar!
No vaya a ser que oscuresca,
trompiese y pierda en el golpe
el capital que me queda!
-"¿Yevás plata?... ¿dende cuando?"
- "¡Dende que cumplí setenta!
¡Ricién dentro a compriender
que jortuna son dos piernas!"

martes, 14 de diciembre de 2010

Lazarillo gaucho

Es de mañana, de rocío
está mojada la alfombra,
y el campo envuelto en el humo
invisible de su aroma,
el sol con sus largos rayos,
una telaraña forma
pa encorralar unas nubes
que andan como mariposas;
tienen por cuerdas cien trinos
las guitarras de la fronda
y las bandadas procuran
los cardales de las doma.

Pa refrescar las gramillas,
los sauces vuelcan sus copas,
y afilan en el zumbido
sus aguijones las moscas,
están de yerra tacaña,
se prende fuego a la hojas
como pa espuelear el lerdo
cansancio de aquellas horas,
enlazando sobre el freno
andan Rivera y Barbosa
y un renegao en un loro
que vino a sobar la soga.

Ariscos y cosquillosos
los toros de aspas filosas
se van pateando la oreja
cerquita de la maroma.
Unos pialan, otros herran
y mientras otros estorban,
andan otros de cansao
apeligrando las rondas;
allá junto al gran fogón
donde la emoción se dora,
se lava el buche un amargo
en las manos de una moza.

Entre el puestero y un negro,
se hace pesada una broma,
y a la carreta los perros
se le echan a un costao'e la sombra.
Sobre el pértigo sentao
está Pantaleón Reinosa
que en casi un siglo de ciego
no aprendió a pedir limosna,
hace rato que a la cuerda
le ha enredao una milonga
y tiene enlazao el tema
con un sobeo de estrofa.

El se acerca a los fogones
con su alegría tristona
de la mano de un nietito,
estrella en sus noches ondas
lucerito en sus tinieblas
ande su dolor se embosca.
Vida prendida su vida
como si fuera una antorcha,
y le canta a los que escuchan
con voz cansada y monótona,
a los que le forman rueda
sin saber quienes la forman.

Cuando el abuelo hace plata,
el niño sonríe a solas,
cuando no; llora en silencio,
ocultando su congoja
él tiene tres hermanitos,
que esperan allá en la choza.
Choza que de estar vacía
tiene pobrezas de sobra.
y viene a llevarle el pan
ganao a verso y bordona,
porque en boca del abuelo
se hacen de a libras las coplas.

Hoy casi nadie lo escucha,
cuando cansa la milonga,
se hamaca en un pericón
y después gasta una polca,
hasta que viene mandinga
a hacer ronda con la cola
y al tirón de un mal domao,
revienta un lazo en la argolla
y se ven chairearse al viento,
como pa hallarse una a la otr
dos guampas como dos corvos
con las puntas entradoras.

Erra un facón los garrones,
los ponchos se vuelven onda,
se cierra en seco un volcao
y cruza una boleadora,
se produce un desparramo
y el ¡guarda! que el canto corta,
ha dejado un verso rengo
y en disonancia una nota,
solo el ciego no dispara,
pa que si su vida es corta,
y además no sabe de ande
viene el peligro en su contra.

Pero les grita eso si,
al tiempo que se incorpora,
-¡agárrenme la guitarra!
No sea que me la rompa -
y el pequeño, en un arrojo,
que a los más duros asombra
se para frente del toro,
viendo que el toro lo topa,
y una guampa como un sable
le abre en el pecho una boca,
una boca que no canta,
pero que es grande y es roja.

Pasa el peligro a lo potro,
y dos manos temblorosas,
lo traen muriendo a la cuna,
que el ciego en sus brazos forma,
y explica el niño con voz
por el frío eterno ronca:
-"Abuelo, yo no quería
verle la guitarra rota".

Sin novedad

-“Pase, agente Belisario,
¿hay alguna novedad?”
-“Para decir la verdad,
ninguna, mi comisario”.
Solamente he visto varios,
hombres allá en el boliche
en lo del gringo Felice,
prendidos en un truquito
pero todo tranquilito
como nene con un chiche”.

“Parece que una jugada
había sido dudosa
porque se enojó Barboza
quiso pelar la daga,
se levantó Madariaga
y manoteando una silla
le rompió cuatro costillas
pero el tuerto Carrascosa,
para no empeorar la cosa
le partió la coronilla...

El bolichero, con hambre,
por entrar en el tumulto
peló y se le fue al bulto
con la de cortar el fiambre.
Al chino le abrió el matambre
y a Leiva le hizo un tajito
que lo dejó sentadito,
con una oreja en la mano
mientras que al rengo Mariano,
le abrió el gañote limpito.

Sacó el revólver Morrongo,
nunca falta un bochinchero
y le encajó al bolichero,
tres balas en el mondongo.
La cabeza como un hongo,
le aplastaron a Martínez
y al “manchao”, los chinchulines,
le colgaban como flecos,
y un tajo le han hecho al chueco,
de la boca a los botines.

Pero ahí no paró la cosa,
porque el motudo Cirilo
con la pesa de diez kilos
le abrió el mate a Carrascosa,
al petiso Robirosa,
lo dejaron sin nariz
Y Antuña, el llamado “lombriz”,
con un garrote nudoso,
lo desparramó a Troncoso,
para calmar el desliz.

Después, ya todos serenos,
continuaron la partida
que al final fue interrumpida,
por un tanto... más o menos.
Son todos muchachos buenos,
amantes de la verdad
es un templo de bondad,
el boliche “La Armonía”:
ya ve que pasó este día,
mi jefe, sin novedad...”

lunes, 13 de diciembre de 2010

Vieja guitarra


Triste y vieja mi guitarra
que olvidada en el alero,
solamente la polilla
va dejando el armazon.
Y al romperse en astillitas
bajo el peso de los años,
va marchándose con ella
nuestra vieja,
nuestra gaucha tradición.

Ya bajo la sombra de verde enramada,
no baila el gauchaje cuando con tu son,
ponías alegrías en las reuniones,
cuando en tus bordonas sono un pericón.

Hoy no cruzas la llanura,
a la espalda del paisano
que te llevó cual reliquia
de reunión en reunión,
para hacer vibrar tus cuerdas
en yerras y pulperías
y cantar con tus acordes
los paisanos
en las ruedas del fogón.

Ya nadie te templa con trémula mano
los dedos no corren por tu diapasón.
Hoy todas tus notas apaga el olvido,
que cubre tus restos con negro crespón.

Ahura como ya estás vieja,
achacosa y carcomida,
cada trozo que se rompe
se clava en mi corazón.
Y me causa inmensa pena
pues comprendo que al quebrarte,
se va el mejor exponente
de una raza
que fue toda tradición.