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jueves, 19 de mayo de 2011

Soy de los pocos que quedan


Traigo templao mi instrumento
por si se da el caso emplearme,
y si gustan escucharme
paren la oreja un momento.
Voy a levantar mi acento
pa’ que aprendan los que puedan
estos versos que se enriedan
en mi pasado florido:
¡Soy de los muchos que han sido
y de los pocos que quedan!...

Vivo mi vida presente
tal cual viví mi pasao;
nunca mirando al costao
sino, mirando de frente.
Si alguna vez por prudente
lo cuerpeo al aguacero,
no es por mezquinar el cuero
ni por andar reculando,
pues, ¡aún me están sobrando
dedos para guitarrero!

Siempre le he pegao parejo
sin nunca andar mañeriando
y le he de seguir pegando
sin fruncir el entrecejo.
A naides pedí consejo
y a naides le pido nada,
y ande copo una parada
trato siempre de guapearla;
¡la taba hay que soliviarla
pa’ calcular la clavada!...

Cuando la mala me amaga
procuro salir parao,
mas, nunca desparramao
como mata‘e verdolaga.
Ardedor como biznaga
nunca serví pa’ tiznasa;
lo va diciendo mi traza
sencilla, pero… de macho;
¡soy como astiya‘e quebracho
que es la que da mejor brasa!

A cuesta con mi osamenta
he de seguir sin ladiarme;
no soy hombre de arrimarme
pa’l lao que el sol más calienta.
Prefiero perder la cuenta
que andar como jarro ‘e tambo.
No confundir patizambo
con chueco ni con torcido;
¡yo a la vida la he carpido
con figuras de malambo!...

Y, aquel que me ponga en duda
que salga al medio y que cope
que pa’ ganarla al galope
se las va ver bien peluda.
Se va a poner peliaguda
si entran a hacerse los locos,
y a no andar con equivocos
ni menos con atropeyos;
¡no olviden que soy de aqueyos
que van quedando muy pocos!...

viernes, 29 de abril de 2011

Sintiendo

(Pintura: Pablo Uriburu)
Ha vuelto al pago. Se viste
con el color de la pena
y su mirada serena
tiene fulgores de triste.
Una congoja persiste
a la que rinde tributo,
la busca en cada minuto
porque al tocarla se alegra,
y lleva el alma más negra
que su golilla de luto.

Sabe que entre el paisanaje
se refiere y se comenta
una tragedia sangrienta,
mentada en aquél paraje.
Y aunque le sobra coraje
no puede dar al olvido
que el muerto, por él sentido
con invencible lamento,
le dió la vida, el sustento,
caricias y un apellido.

Nada achica su dolor,
nada rebaja su duelo
y sólo anhela el consuelo
de encontrar al matador.
Por eso anda en derredor
del vagabundo homicida,
para cobrarle una vida
que debe pagar resuelto,
golpe por golpe, sin vuelto,
y herida por cada herida.

Recorre día tras día
los sitios más frecuentados,
escudriña los bañados,
revisa la serranía:
y cuando el sol se desvía
tendiendo su cola oscura,
él, con amarga ternura,
pasa la noche en los bajos,
contando cientos de tajos
que abren su sepultura.

Al fin en un totoral
adorno de una cañada,
tuvo la dicha deseada
de dar con el criminal.
Brilló el hambriento puñal
para ultimar al matrero,
cuando un grito lastimero
de un niño dijo: ¡lo mata!
...¡deje vivir a mi tata
porque yo mucho lo quiero!

Quedó el brazo detenido
y el vengador sintió chucho...
-¿Con que vos lo querés mucho
a este terrible bandido?
Si cobro lo que he sufrido...
... dejuro... vos lo pagás...
yo no soy malo de más...
y aunque muy poco me cuadre,
borrego... te dejo padre
porque vos lo precisás.

Montó a caballo enseguida
sin mirar al asesino
y emprendió nuevo camino
para su casa afligida.
Ya no estaba comprimida
el alma del hijo ardiente;
y refrescaba su mente
pensando que había salvado
de que le hubiese pagado
un hijo que era inocente.

jueves, 28 de abril de 2011

Manchita

(Foto de Norma César: "Nora S.Abrego")
Meditabundo celaje
pinta todos los confines
y aparecen macachines
retozando en el forraje.
Salpican sobre el paisaje
las matas de mío mío,
miran al sol con desvío
las gramillas que se encrespan
y los sauces se refrescan
con el hálito del río.

A la sombra del alero
está solita y sentada
una morocha brotada
entre el perfume campero.
Toca con golpe certero
las cuerdas del instrumento;
y reflejando en su acento
sus más limpias emociones,
tira rurales canciones
rellenas de sentimiento.

Allí van entrecruzadas
en tristes y vidalitas,
calandrias y margaritas,
rancherías y cañadas.
Aunque saltan dispersadas
y en completa confusión,
salen con tanta pasión
que retratan con anhelo
un pedacito de suelo
plantado en el corazón.

¡Qué hermosa! ¡qué linda está
esa trigueña cantora
con su frescura de aurora
y entonación de sabiá!
Es flor de mburucuyá
que donde toca se aferra,
es un clavel de la sierra,
es cuadro sobresaliente
esa morocha que siente
las cositas de su tierra.

domingo, 24 de abril de 2011

Flor de la pampa

Roja herida perfumada,
la que ha querido el destino
que festoneara el camino
por donde pasa mi amada.
Gotas de sangre cuajada
que salpicaron la loma,
color de cielo y paloma
por luz de luna plateada.

Flor de Pampa, corazones
que van adornando "güeyas";
cielo verde, con estrellas
en rueda de pericones;
florcita en ocasiones
corté lleno de embeleso
para enviarlas como un beso
donde están mis ilusiones.

Flor gaucha nacida a suelo,
que una mano primorosa
robó sus colores rosa
y los puso en mi pañuelo;
florcita que en un anhelo
de perfumar la ladera
se subió hasta la cumbrera
para estar cerca del cielo...

Flor, que en el "Pampa" sombrero
de su cinta hizo querencia
y que curó el mal de ausencia
que se perdió en el sendero;
flor que corté en el estero
en una aurora temprana
para adornar la ventana
de quien me dijo: "Te quiero"...

miércoles, 20 de abril de 2011

Rumbo

(Foto: Eduardo Amorim)
No hay luz. Una sombra ya
ha borrado el horizonte,
y en la cuchilla y el monte
la noche durmiendo está.
En vano la vista va
buscando extraño fulgor,
que al mirar en derredor
todo el espacio apagado,
parece un mundo en lutado
por implacable dolor.

Morales, el paisanito,
de las costas del Tornero,
va en el lomo de su overo
caminando al trotecito.
Lleva el rumbo bien escrito
en su mente y en su tino,
que hasta la "Estancia del Pino"
conclusión de sus jornadas,
hay diez leguas acostadas
a lo largo del camino.

Y entre el monótono ruido
del trote lento y pesado,
y el barullo del recado
que se queja de oprimido;
y entre el alegre silbido
y la marcha acompasada
de la coscoja bordada
que se entretiene rodando,
él va la noche escarbando
con golpes de su mirada.

Pisa lomas, cruza el llano,
pasa el arroyo y la sierra,
como arreglando la tierra
con la palma de su mano.
Y es tan seguro baqueano
aquél resueto jinete
que, cual si fuera un jueguete,
abras, sendas y picadas
parece que están atadas
al cabresto de su flete.

Sigue el viaje; y olvidado
de estudiar el derrotero,
piensa un rato, placentero,
en la prenda de su agrado.
Un pañuelo que le ha dado
lleva al cuello como seña
de su esperanza risueña
y con febriciente anhelo,
besa agitado el pañuelo
como si fuese a la dueña.

Corta campo, bien seguro,
de no errar una pulgada,
y la gramilla aplastada
gime sobre el suelo duro.
No demuestra gran apuro
de dar fin a su excursión
y con la firme intención
de pronto encontrar la Estancia,
mata el tiempo y la distancia
entonando un pericón.

En la larga travesía
recorre todo el pasado,
un recuerdo perfumado
otro con melancolía;
y siempre atento a su guía
se ve pintado en su ceño,
que lucha con fiel empeño
para dejar derrotadas
las guerrillas avanzadas
del ejército del sueño.
.........................
.........................
Y cuando el sol despertaba
para alumbrar el camino
en esa "Estancia del Pino"
Morales desensillaba.
Poco después se sentaba
con el mate y la caldera,
dejando gruesa bajera
sobre el lomo del overo,
como recuerso certero
de sabia higiene campera.

lunes, 11 de abril de 2011

Libertad

Con mi razón o sin ella,
apartando al que se oponga
he de seguir meta y ponga
sin ladiarme de la güeya.
Por que no me hace ni meya
perderme en la soledad,
hundirme en la inmensidad
a paso lerdo... tranquilo,
porque aún no se ha hecho el filo
que corte mi Libertad.

Cabalmente pienso y hago
sin darle cuenta a ninguno,
mi Libertad no es vacuno,
que se vende al mejor pago.
Ofrazcan, que no es amago
y tómenlo como quieran;
mi libertad no es tranquera
abierta al primer mandón:
Pa un libre no hay más patrón
que la madre y la bandera.

Pa mí no existe caudillo
que doblegue mi conciencia:
como en señal de obediencia
sólo ante Dios me arrodillo.
Hombre que saca el cuchillo
y ante el peligro no arrolla
y a la Libertad la apoya
con su fe, y en su derecho
es que ha mamao en un pecho
de mujer, su sangre criolla.

Sangre... cuyos cuajarones
son medallas conquistadas
en mil gloriosas patriadas
y en muchas revoluciones.
No se arrean a empujones
ni el ideal ni el sentimiento;
sobre la hilacha de un tiento
pa'un desmadrado, pa'un guacho;
aprende a ser libre el macho
oyendo rugir el viento.

La Libertad hay que llevarla
con honor... con honradez,
es decir, con altivez
que uno puso al conquistarla.
Al que no sepa guardarla
se la sacarán mañana:
La Libertad es soberana
cuando un varón es de ley;
La Libertad no es un güey
que responda a una picana.

Ni es tampoco rebencazo
asestado en las costillas,
ni bisagra en las rodillas
ni dobleguez de espinazo.
La Libertad es trompetazo
de victoria en la pelea;
es banderín que flamea
al tope de una tacuara:
es un potro que dispara
y un águila que aletea.

Es también fecundo tajo
en las criollas sementeras
Gorro Frigio en las manceras
simbolizando el trabajo.
Es el puño de un badajo
cachetiando la campana
que está pegonando ufana
que en esta tierra Argentina
la Libertad no es propina...
sólo peliando se gana.

Así es la Libertad,
que es pregón en nuestro himno,
escudo, estandarte, signo
de nuestra Argentinidad.
Santa palabra, verdad
por los libros venerada;
fogón cuya llamarada
ningún déspota apagó:
herencia que nos legó
Nuestro Santo de la Espada.

domingo, 10 de abril de 2011

Lluvia...


Una nube encapotada
le hace a la comba un recorte
mientras del lado del norte
bosteza la madrugada.

Retumba un trueno y ahuyenta
a una bandada de teros
y alborotan los horneros
presagiando la tormenta.

De gris se ha entoldado el cielo.
La lluvia regando el suelo
le dá alivio a los sembrados.

Abre brecha un refucilo,
y el viento puntea un estilo
que gime en los alambrados.

(Pintura: Rodolfo Ramos)

La tranquera...

(Pintura: Winschel)
Pa'hacerle cruz a una güeya
se embretó en un esquinero.
Terció un cardo al entrevero
y una rienda lo degüeya.

La bautizó una quereya
de un chingolito parlero.
Pa'alabanciarla, el hornero
le hizo de barro una estreya.

Nació ansina... consentida.
Por eso, de entrometida
se hizo en la güeya tropiezo.

Y al abrirse la atrevida,
es una jeta aburrida
que está pegando un bostezo...

El sapo...


No tuvo suerte ninguna
en la repartija el mozo.
Tal vez, de puro ambicioso
lo gambetió la fortuna.

De un chaquito hizo laguna.
En su tranquear despacioso
busca la sombra afanoso
encandilao por la luna.

Es fiero sin alabanza:
Duro'e lomo, blando'e panza,
mal entrazao y sobón.

Escaso de ojo el sotreta...
sin orejas... pura jeta,
y pa'desgracia... rabón...

El mate...


Caminador sin desgano
lo mesmo que preso juido.
Ni él sabe de ande ha salido.
Nació sin dueño... Orejano.

Se hizo en la vida baquiano.
Si hasta pa'dar un ronquido
sabe hacerse el distraído
en el güeco de una mano...

En los trances del querer
es suave como mujer
y macho como el cuchiyo.

Y enyegando un entrevero,
hasta se siente trovero
de tanto imitarlo al griyo!

Por sobre la Güeya

(Pintura: Alberto Güiraldes)
Resero de mis ensueños...
Decidor: sobre la güeya
tranco a tranco voy por ella
cumpliendo así mi destino
¡Para alumbrarme el camino
yevo en mi frente una estreya!

Voy sin rumbo por la vida...
A veces pienso hasta cuándo
me van a seguir hincando
los cardales con sus chuzas.
Y el chistar de las lechuzas
me siguen arreando... arreando.

No pido ni me doy tregua...
Cuando por sobre la vera
me convida una tranquera
a dentrar... largo un suspiro:
tanteo el candao... la miro
y sigo camino afuera...

Nada busco y nada espero...
Cuando de noche el encanto
de luz, cubre con su manto
las aguas de la laguna,
le pido plata a la luna
compro unos versos... y canto.

No necesito querencia...
Como alones de carancho
busco siempre volar ancho
para darle cara al sol.
Lo mismo que el caracol
yevo en los hombros mi rancho.

No tengo ni doy quereres...
Amor me grita el acento
del monte como un lamento
por las bocas de sus abras.
Yo pienso que son palabras
que a veces murmura el viento.

Tan solo busco ser libre...
Cuando en horas errabundas
me hundo en las güeyas profundas
pienso que muero en mi ley.
No nací para ser güey
prisionero en las coyundas...

A nada le tengo apego...
Cuando el sol hacia el ocaso
tranqueando va paso a paso
me paro, lo miro y sigo.
A veces pienso y me digo
por qué diablo le haré caso.

Yevo a Dios dentro del alma...
Cuando por sobre el camino
la sombra de un peregrino
me cruza... pienso que es él.
Saco agua de algún jagüel,
la bendigo... y me "persino".

Tengo una patria. Mi pampa...
Cuando la aurora su velo
de mil colores al cielo
lo va entoldando de luz:
yo abro mis brazos en cruz,
me arrodiyo... y beso el suelo.

Hago justicia a mi modo...
Cuando por entre ceibales
cruzo, le arranco corales
y se los yevo en la siesta
para que vistan de fiesta
también los pobres sausales.

Voy repartiendo armonías...
A cuesta con mis pesares
voy hilvanando collares
de versos... y en los caminos
les tiro a las garzas trinos
para que embuchen cantares...

Así seguiré mi vida...
Y cuando por la profunda
güeya del destino me hunda,
sabré morir en mi ley...
¡Entonces, sí, seré un buey
vencido por la coyunda!...

Me apodan... "El poderoso"


No sé por dónde empezar
pa'conquistarme confianza:
hombre soy de poca chanza
cuando dentro a conversar.
Me han de saber dispensar
y esto no es pedir disculpa;
pa'mí, toda carne es pulpa
dende el garrón hasta el rabo...
mas, si al principiar me acabo
ustedes tendrán la culpa.

Ando un tanto mal dormido
pues anduve de jarana;
ayer jué el Santo de Juana
y estuvo muy divertido.
Yo, pa'gastarme un cumplido
le yevé unas chucherías;
un coyar de pedrerías,
una sortija de plata
y hasta unos aros de lata
que saqué en las romerías.

Baquiano pa'los convites
y más habiendo mujeres
compré en la esquina e los Pérez
un paquetón de confites.
Dentraron a hacerse quites
y rairse la paisanada,
pues, en más de una versiada
que traiban las golosinas
a cada una de las chinas
les caiba como pintada.

Yo, como siempre prudente
gané pa'l lao del alero.
Le pegué un chirlo al sombrero
pabajarle el ala al frente.
Pero, por hay, de un repente
alguien pronunció mi nombre;
y que esto no les asombre
pues la cosa no es mentira.
¿Sabe quién era?... la Elvira
la que lo nombraba a este hombre.

Me saludó muy contenta...
Yo, maliciando algo malo
dentré arrastrarle del palo
pa'cortarle las cuarenta.
Me salió errada la cuenta:
me habló de güeyes perdidos,
de mil promesas... de olvidos,
de creencias y desengaños.
Ayá en nuestros güenos años
supimos andar prendidos...

Y no pa'menos... Güen mozo
y hábil pa'l palabrerío...
Entre todo el mujerío
me apodan..."El Poderoso".
¡Estate quieto goloso
no le hagás cosquiya al pecho!
Pero al fin... tenés derecho,
por algo naciste lerdo.
No tiene la culpa el cerdo
sino quien le da el afrecho...

Y ya que dentré en confianza
les viá contar una cosa.
Por este varón... la Rosa
se pelió con la Esperanza.
La muchacha'el vasco Gainza,
aqueya de trenzas rala,
la que anduvo con Juan Sala...
¡¿se acuerda... o no la ubica?
la hermana de Ludovica
que también me arrastró el ala.

Y esto no es nada... la Luisa
creyéndome bien seguro
dentró a seguirme de apuro;
¡si era pa'morirse e risa!
Hasta prometió una misa
según creo, a San Antonio;
pero la tentó el demonio
y le hizo meter la pata.
Y un día jué a verlo a Tata
pa'pedirme un matrimonio.

Cuando me acuerdo'e Zenona
me dentra como tristeza...
Bien comadrona... algo tiesa:
la yamaban... La Matrona.
Por hay anda... solterona
sin un cuzco que le ladre.
A poco e morir su madre
la pobre sufrió un disgusto,
pues, el viejo, al mes justo
se entendió con la comadre...

Andando en cierta ucasión
con unas copas encima
se me dió en templar la prima
de mi pobre inspiración.
Le dediqué una canción
a una morena morruda,
de ojos grandotes... pecuda,
mas... no se dió en albertida.
Cosas que tiene la vida...
La pobre era sorda y muda.

Pero entre todas, hay una
que no me está dao nombrarla.
Pa'que yo pueda mirarla
Dios le dió al cielo la luna.
Agua mansa de laguna
donde se baña el lucero:
armonías de un jilguero
emborrachado de luz.
Les juro por esta cruz...
¡Por eya... me juego entero!

Porque a veces, por más duro
que pueda ser un varón,
se encapricha el corazón
y dentra a ordenar de apuro.
Naides puede estar seguro
ande puede ir a parar,
naides puede asegurar
ande está su porvenir,
y naides puede decir
de esta agua no he de tomar.

Pa'hablarles de mis quereres
no puedo hacerlo de un saque:
más nombres que un almanaque
han registrao mis haberes.
Si hablo mal de las mujeres
que me castigue el Dios Padre,
pues, cuadrelé o no le cuadre
todo hombre debe saber,
que el que insulta a una mujer
lastima a su propia madre...

lunes, 17 de mayo de 2010

Congoja


Vengo luciendo altanero
bombachas, poncho y chambergo
y traigo del patrio albergo
frescas sombras de mi alero.
Traigo bien curtido el cuero
por el sol, la lluvia, el viento,
traigo resuellos de aliento
que recogí en los caminos
y traigo sonoros trinos
templados en mi instrumento.

Templado en mi instrumento
y anidado en mi garganta,
traigo un chingolo que canta
con triste y sonoro acento.
Canta porque yo lo siento
dentro de mi alma vocear,
junto al corazón golpear
como si acaso mi pecho
le fuera quedando estrecho
para poder aletear.

Para poder aletear
quiere mi pobre chingolo
ganar espacio, irse solo
por la vida a reserear.
Apenas sabe tranquear
y ya pretende alzar vuelo,
está muy lejos el cielo
para tus pobres alones,
hasta los mismos alcones
son prisioneros del suelo.

Prisionero de este suelo
tendrás que vivir, chingolo,
es muy penoso andar solo
cantando su desconsuelo.
En tu afán de ganar cielo
te emborracharás de altura
y al pasear tu desventura
por los senderos más anchos,
se burlarán los caranchos
de tu infinita amargura.

También yo, en mis mocedades
me di a la vida sin rumbos
y a fuerza de ir dando tumbos
la enfrenté a la inmensidad.
Me perdí en la soledad
sin conseguir lo anhelado,
así siempre esperanzado
hice pie en el albardón,
fue allí donde un lechuzón
me volvió al camino andado.

Pero al fín tenés razón
de pretender andar solo
... en esta vida, chingolo,
quién manda es el corazón...
Más frente a la desazón
de tus horas errabundas
sabé ser libre, no te hundas
y en el barro hacete ampollas
¡por algo la sangre criolla
no se cuaja en las coyundas!

Que yo, luciendo altanero
bombachas, poncho y chambergo
volveré a mi patrio albergo
a beber sombras de alero.
Allí, chingolo, te espero,
vuelve, pero no vencido,
vuelve solo... noble... erguido
del largo peregrinaje,
¡yo, entonces, me haré ramaje
para que escondas tu nido!

viernes, 26 de febrero de 2010

Ansí no más


Pa' qué negarlo... surero
del chambergo hasta los pieces.
Más derecho y sin tropieces
que tuse de parejero.
Por oficio soy resero
bailarín y versiador,
algo diablón pa'l amor,
y pa'alardear de fortuna
me dió su disco la luna
pa'usarlo en el tirador...

Iba no más de pasada
como quien va sin querencia;
dentré sin pedir licencia...
... la puerta estaba entornada...
Pensarán que es agachada
o que tal vez lo hice adrede;
y pa' qué andar con enredes,
les viá decir la verdad:
de pura casualidá
dentré... y estoy con ustedes.

No tengo más pretensiones
que las que me dá la suerte:
pero eso si, piso fuerte
pa' dir rompiendo terrones.
He dao tantos trompezones
en la güeya de la vida
que tengo el alma curtida
y deshecha la osamenta
si hasta he perdido la cuenta
de tanta y tanta caída.

Mas, tengan por entendido
que un resbalón no es trompiezo,
y ande caigo me enderiezo
como quien sale al descuido.
Procuro andar prevenido
contra cualquier emergencia;
se valora una imprudencia
luego de estar cometida.
Va en eya a veces la vida
y en otras... va una sentencia.

Por eso, nunca hago alarde
de mi saber o bravura.
Cuando más uno se apura
es cuando yega más tarde.
La leña mojada no arde
sólo hace humo en la cocina;
es lo mismo que una china
que le está mintiendo amores.
¡Pa ser macachín sin flores
prefiero ser cina-cina...!

Disculpen si es que en la cuenta
me he pasao perdiendo plata.
Soy como pava de lata,
cualquier fuego me calienta.
Como cuervo en la osamenta
me aquerencio y hasta olvido
ande diablo dejé el nido
y hasta si emplumé pichones.
¡Será que no me suebra alones
pa'gastarme un un volido!

Me voy, pues.. Si se dá el juego
volveré como me he ido,
por eso no me despido;
digo no más... hasta luego.
Pero antes, vaya este ruego
y dispensen si es que digo
que pueden contar conmigo
pa'cualesquier entrevero,
que ande alguno deje el cuero
sabrá dejarlo este amigo...

lunes, 29 de junio de 2009

Me llaman... El Payador



Muy buenas y con licencia,
y que el Creador los bendiga;
y vaya esta mano amiga
pa toda la concurrencia.
Sépanle guardar paciencia
a este humilde servidor,
que de puro versiador
va a florearse en un apronte:
¡Yo soy de la Guardia 'el Monte!
Me llaman... ¡el Payador!

¡Payador!... Una pavada
que a veces nos da la pampa;
un chingolo en una guampa
saludando una alborada.
¡Un payador!... casi nada,
más bien decir, un agravio;
un pobre gaucho...resabio
de nuestra estirpe bizarra:
¡el trinar de una guitarra
y un cantar a flor de labio!

Les he pedido un barato
pa'hacerles un relanceo,
y en pago de mi apreceo
les viá brindar mi retrato.
Moreno, sin ser mulato,
bien apegao al pellejo,
sin ser joven, no soy viejo;
medio charcón... a lo pampa;
¡vamos a ver si a esta estampa
le sacan lo desparejo!

Mesmo que un mozo pueblero
me gusta andar bien trajeao,
y si ando ansina empilchao
será... porque me da el cuero.
Pa'que hablarles de mi apero...
ni mencionarlo siquiera;
cualquier cosa... una zoncera,
y de yapa un mancarrón
que de puro regalón
no me perdió una carrera...

Ansí nomás no me entrego
en los brazos de un querer:
la conozco a la mujer
y les he calao el juego.
Le tengo al trabajo apego
pero prefiero cuerpearlo,
más bien decir... agarrarlo
estando medio acabao...
¡Será que nací cansao!...
¡Nunca dentré a averiguarlo!

No soy de ningún partido
aunque esto a alguno le asombre;
le respondí sólo a un hombre...
¡no sé si me han comprendido!
Soy un poquito atrevido
pa'l naipe y el beberaje,
y no es pa'templar coraje
pues nunca conocí el chucho:
¡no pregunto si son muchos
sino ande queda el paraje!

Me gusta jugarme entero
cuando la razón me suebra,
y aún no se ha hecho la hebra
con que han de zurcirme el cuero.
Trato de ser ventajero
con el que es mal pegador;
nunca he sido sobrador
ni me gasto en el apronte:
¡Yo soy de la Guardia 'el Monte!
Me llaman... ¡el Payador!...

Chumbeos


Para los que despotrican,
sin razones valederas,
de las costumbres camperas
y de quienes las practican;
para aquellos que predican
tamañas temeridades
sin otras finalidades
que aminorar al nativo,
estas décimas escribo
y en ellas... cuatro verdades.

Verdades que, como un reto,
han de estar a flor de labios
para castigar agravios
a quien nos falte el respeto.
Y si a redentor me meto
será porque me imagino
poder seguir mi camino
de nuestro inicial glorioso,
porque me siento orgulloso
de haber nacido argentino.

Y pampa...porque en mis venas
corre sangre de aborigen;
de aquellos que no transigen
ni los engrillan cadenas.
De aquellos que en las arenas
de nuestros patrios senderos
fueron dejando regueros
de sangre emancipadora;
sangre criolla, vencedora
en más de cien entreveros.

De aquellos que no quisieron
nada en concepto de guerra:
ni aún el palmo de tierra
del lugar donde nacieron.
De aquellos que no tuvieron
más ley que su autoridad,
que es suprema voluntad
de nuestra soberanía;
despreciar la tiranía
es amar la libertad.

De los que luego plantaron
el primer poste esquinero;
los que de un nido de hornero
su patio rancho imitaron.
Los que más tarde regaron
con el sudor de su frente
el noble surco... imponente
tajo de fecundidad.
Quien va a la posteridad
no resbala en la pendiente.

De aquellos que resereando,
curtidos de soledad,
ganaron la inmensidad
tranqueando, siempre tranqueando.
De los que fueron paseando
sobre la vasta llanura
su romántica figura
cara al sol... siempre de frente,
como el más fiel exponente
de nuestra raza futura.

De esa extirpe de varones
con que nos legó el destino,
de ésos soy yo... Argentino,
pampa sin claudicaciones.
Si en algunas ocasiones
es áspero mi lenguaje,
es reacción contra el ultraje
que se pretende inferir
al tratar de confundir
criollismo con compadraje.

Argentino por derecho,
por ley y por tradición;
íntima satisfacción
que me está golpeando el pecho.
Argentino por derecho,
por ley, por razón de herencia;
argentino por decencia,
que es patrimonio del hombre,
y lo juro por mi nombre:
¡Argentino por conciencia!

viernes, 22 de mayo de 2009

¡Guitarra!


Vieja guitarra, en tus sones
palpita toda una vida
y hay en tus cuerdas prendida
mil ruedas de pericones;
estás hechas de emociones
de luna, de sol, de albores;
le arrebataste a las flores
color, dulzura, armonías
...y rumbo a las lejanías
te fuieste con tus cantores!...

Te has paseado a campo abierto
cara al sol, bebiendo Pampa;
sos de la historia una estampa
que nos hablas del desierto;
tu música es el concierto
que en las mañanas de enero
rasguea el dulce jilguero
y bordonea el zorzal,
mientras silba en un rosal
un madrigal el boyero!...

Hay dormida en tus seis hilos
una tonada entrerriana,
y tu boca es la ventana
donde se asoma un estilo;
nunca un facón "meyó" el filo
en tus curvas de madera,
fuiste de él la compañera
hermanada en el anhelo
de quitarle el sol al cielo
y ponerlo en la bandera!

Evocas glorias pasadas
que hablan de fiestas camperas,
y colgaste en las cumbreras
banderines de tonadas,
Te alumbraste en llamaradas
de nuestros patrios fogones,
lo embriagaste de emociones
a Santos Vega y a Hernández,
¡y desde el Plata a los Anes
fué un concierto tus canciones...

Y cuando la aurora asoma
su luz en el horizonte
se oye en la "Guardia del Monte"
tu trinar sobre la loma;
como arrullar de paloma
que bebe luz y armonía
se escucha en la lejanía
el resonar de tu eco
¡cuando en los pagos de Areco
ensayas tu sinfonía...!

miércoles, 20 de mayo de 2009

Yuyos


Sos el nudo potreador
que me ha atado a tu palenque,
el chirlo que da el rebenque
cuando amansa el domador;
naipe con el jugador
le gritó "copo" a la banca;
vos sos el pial de payanca
que de baquía hace alarde
y la moza que una tarde
subió a mi zaino en l'anca.

Vos sos cielo, yo tapera
donde hizo casa el carancho
y ya no queda del rancho
ni siquiera la cumbrera.
Soy yuyo de sementera
que perjudica el sembrao,
soy bajera del recao
que usa el mensual aguatero.
Soy la agachada del tero
y el petiso del mandao...

Sos arrullo de torcazas;
yo, chirrido de roldana;
vos sos la huella baquiana
que va parar a las casas;
yo del asado soy grasa
y vos la carne sabrosa,
vos sos pimpollo de rosa
yo, la izoca del maizal;
vos sos azúcar, yo sal,
yo el mal y vos la ventosa.

Vos trajiste a la vida
armonías de guitarra,
en cambio yo soy la garra
que cuando toca hace herida,
yo soy la pena sufrida,
vos, la risa retozona,
cachirlita juguetona
que canta anunciando viento
y sos todo el sentimiento
de la prima y la bordona.

Queriendo...


Cuando te dije "te quiero"
vos me retrucaste ansina:
-"Para cantarle a esta china
le falta silbo al jilguero".
Dende entonces soy boyero
de mi desgraciada suerte,
al ñudo me sentí juerte
pa' poder calmar mi herida,
porque siento que a mi vida
la viene arriando la muerte.

Cuando te dije "te quiero"
fueron burlas mis quereres:
-Ansina son las mujeres
cuando un cariño es sincero-
Le has hecho un ojal al cuero
de mi tranquila existencia;
no se cura con pacencia
los males que da un querer;
- Pingo, guitarra y mujer
hacen más larga la ausencia.

De tanto y tanto quererte
vivo preso en tus antojos;
tengo un ñublao en los ojos
de tanto y tanto no verte.
Solo vengo pa' ofrecerte
mi poncho y mi parejero;
una guitarra... un alero,
mi chapeao en oro y plata;
y disimule la ingrata
si vuelvo a decir "te quiero"!

Siesta de enero.


Sólo a la sombra 'e la parra
da tregua la resolana.
Canta un triste la roldana
que acompaña la chicharra.

Los mangangases zumbones
junto al pozo hacen barrito,
y un sapo desde un charquito
pide agua a los nubarrones.

Bajo de las cinas-cinas
buscan sombra las gallinas
rezongando su cluequera.

Mientras la yegua tordiya
amadrina una tropiya
que ha rumbiao campo ajuera.